Del 103 al 77

A unos pasos de la Parada del Tren Urbano, Río Piedras Pueblo, me doy cita con Kristen Fink en la barra del Club 77. La joven empresaria de 29 años emprendió hace un año y medio atrás, junto a otros tres colegas empresarios, el proyecto de abrir “ese” negocio que muchos ríopiedrenses y estudiantes extrañaban en el barrio: un Music Bar/Restaurant.

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Kristen Fink @Club 77. / Foto por: Camila Frías Estrada

 

¿Pero por qué la gente extrañaba un lugar como este?

El Club 77 es la continuación mejorada de lo que muchos de nosotros conocimos en la Avenida Universidad como el Café 103. Dicho espacio, que abrió sus puertas en el 2007, resulta ser parte clave de la memoria “nocturna” estudiantil en la que se recogen un sinnúmero de jangueos hasta las tantas de la madrugada. Actualmente quienes pasamos por la diminuta acera del edificio gris que se encuentra frente al Supermercado Doña Ana, uno que aviva en mí la memoria de una cárcel, entendemos que en un pasado no tan lejano el “look” y la vida en ese local era otra. Y hasta la acera era mucho más grande.

Fue allí donde muchos cogimos intensas borracheras, hicimos papelones, asistimos a frecuentes shows de punk, vimos presentaciones de cortometrajes, aplaudimos en noches de poemas, y hasta nos enteramos de que Michael Jackson había muerto justo frente a sus puertas con una cerveza artesanal en la mano. Por lo tanto, no debemos olvidar que el Café 103 fue uno de esos primeros lugares donde los estudiantes comenzamos (localmente) a desarrollar ese paladar novel cervecero con el trend de las beers artesanales que comenzaron a distribuir en este desaparecido local.

La idea del Club surgió hace un año y medio. / Foto por: Camila Frías Estrada
La idea del Club surgió hace un año y medio. / Foto por: Camila Frías Estrada

 

Para concluir con la breve historia del Café 103 vale mencionar que el mismo fue escenario de interesantísimas trifulcas políticas dignas de nuestros líquidos tiempos. Ya que, hacia el 2008, en un popular negocio de comida asiática/caribeña (La Pega China) que en ese entonces colindaba con el Café, fue donde dio inicio un conflicto político muy vinculado al famoso pero fantasmagórico Plan Río 2012.

Esta propuesta, que pretendía reinventar y privatizar la vida de la urbe ríopiedrense, dejó su huella aquella noche en la que la bebelata, la indecencia, el sexo, y la inseguridad que producen y reproducen los cuerpos jóvenes amenazaban los continuos “intentos” que tenía el alcalde Santini de convertir a Río Piedras en un Río/Condado. Por tal razón, el Plan Río 2012 dejó su huella cuando la Fuerza de Choque sacó sus instrumentos de análisis a pasear la noche de un jueves: bombas lacrimógenas, macanas, y balas de goma estuvieron a la orden de la comprensión y el diálogo con los estudiantes y los demás seres de la noche. Desde los cristales del Café 103 unas 30 personas (en su mayoría jóvenes) observábamos el espectáculo, esa sinfonía donde el poder estatal constantemente contradice sus ideales de que la juventud es el futuro de un país. Pero para que aprendan siempre hay que pisotearlos.

Fink llegó desde el 2002 a Río Piedras. / Foto por: Camila Frías Estrada
Fink llegó desde el 2002 a Río Piedras. / Foto por: Camila Frías Estrada

 

Creo que después de dicha reyerta muchas cosas cambiaron en mí, especialmente las ideas sobre cómo vivir la ciudad y entender qué conflictos se cocinan en ella; y cómo debemos ayudar para resolverlos con los instrumentos adecuados. No obstante, mi antigua idea de lo que debe ser la diversión nocturna, y los excesos de esa juventud plena que se experimentan cuando una estrena los 23 años en plena ciudad casi siempre tienen como escenario el Café 103. Y tengo que afirmarlo: en un momento dado fue un sitio muy especial para los muchos jovenes que explotamos el chequecito en el local.

Kristen y yo nos movilizamos a Mondo Bizarro para conversar sobre cómo surge el Club 77 (año natalacio del punk rock). “El Club surge como un negocio que une todo lo que aprendimos del Café 103”, dice al confirmar que cuando vio el local, ubicado en la #1102 de la Avenida Juan Ponce de León, se dijo “pícheale a la imprenta, aquí va una barra de seguro”. Este espacio consta de un escenario para conciertos y performances, una amplia barra, y un patio interior acogedor en caso de que te quieras dar un “garet”.

Kristen tiene que llegar a la práctica del Roller Derby. / Foto por: Camila Frías Estrada
Kristen tiene que llegar a la práctica del Roller Derby. / Foto por: Camila Frías Estrada

 

El Club 77 tiene como propósito darle un toque fresco al casco urbano de Río Piedras al integrar un espacio estilo Do It Yourself donde las bandas locales tengan un lugar para ensayar y también presentarse. “Nosotros queremos crear un venue donde se presenten también bandas musicales de afuera para que la gente tenga cosas nuevas y diferentes que escuchar”, indica Kristen quien llegó de Cabo Rojo directamente a Río Piedras en el 2002.

“Aquí aceptamos cualquier tipo de propuestas. Nosotros tenemos el Mercado todos los sábados donde la gente que quiera poner su mesa pueda vender sus productos, también organizamos la actividad Girls to the Front con música, performance, y cine hecho por mujeres. Otra de las actividades es la de Drag Nights, entre otras más que tenemos en agenda e intentamos pautar por lo menos una vez al mes”.

Cuando la oriunda de la costa suroeste piensa en la primera vez que llegó a Río Piedras vienen a su memoria los futuros planes que quería emprender, esos que ahora son los proyectos presentes que corren en la Avenida Ponce de León. “Siempre me dije que Río era el lugar ideal para crear una comunidad artística por varias razones: sus calles, la arquitectura, el transporte público, la Universidad de Puerto Rico y sus estudiantes”, dice al recordar que el barrio ha cambiado mucho desde el 2002.

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“En ese entonces, no corría el Tren Urbano, el Paseo de Diego era muy diferente porque casi todo estaba abierto cuando gran parte, ahora, está cerrado, y a las dos de la tarde andabas con la perse de que alguien te pudiera asaltar. Yo creo que ahora todo comienza a tomar vida poco a poco, ya que si quieres darte un café y leer un comic te vienes a Mondo Bizarro, si lo que te gusta es leer puede caerle a cualquiera de las librerías que tenemos por aquí, si quieres comprar ropa reusada vas a Electroshock, y si te quieres dar una beer o comer algo puedes llegarle al Club o a El Guapo Burger”, concluye Kristen entusiasmada.

En este momento histórico-crítico para la isla de Puerto Rico, donde las predicciones fatales indican que todo va por un precipio a lo Alicia en el País de las Maravillas, podemos ver que todavía la lucha es representativa de los que llegan y son parte del Casco Urbano de Río Piedras (y muchos otros puntos del país). Estos son los repetitivos intentos, como los de Kristen y sus colegas, que quedan silenciados por una cultura global de la abundancia, el espectáculo, y la prominencia social. No obstante, creo que ha llegado el momento de relatar las historias de quienes desean sacar el dedo mayor de entre la arena movediza para decir: aquí estamos, carajo.

 

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Por: Camila Frías Estrada