Joanne Gavia Sánchez: una voz por el velódromo de San Juan

 

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Foto suministrada por: Joanne Gavia Sánchez

Recuerdo la noche en que Kenny, mi pareja, llegó al apartamento con una camiseta color azul cielo que tenía impresa una pista de correr bicicleta con forma de corazón en el frente. Me la había comprado esa misma noche, él siempre me trae una cuando un colega artista o activista se las vende en un show de música o en un lugar random de la ciudad. “Siempre hay que apoyar la causa de los panas”, a veces dice. En la parte trasera de la t-shirt pude leer Save Velódromo, al preguntarle quién la había diseñado y qué significaba la frase en spanglish me indicó pausadamente que “eso es de Joanne, habla con ella, pero yo creo que ese un proyecto de lo más chévere que tiene con el velódromo”, me dijo antes de ir a bañarse.

La respuesta cautivó en mí varias interrogantes. ¿Salvar un velódromo? Hasta donde tenía entendido esa era una pista para ciclistas profesionales, de esas que veía cada cuatro años cuando televisan las Olimpiadas. Además tenía curiosidad por ver este tipo de estructura olímpica tan atípica en el panorama metropolitano actual. ¿Qué se estaba haciendo allí? ¿Por qué se ocupaba Joanne de un velódromo? ¿En qué estado se encontraba?

 

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Grietas en los perales

Días después llamé a Joanne Gavia Sánchez y nos dimos cita en Libros AC donde conversamos con café en mano acerca de su interesante propuesta Save Velódromo. En el 2012, la diseñadora gráfica y fundadora de Bicicletotas se motivó a desarrollar un proyecto de rescate espacial destinado al Velódromo William Padró. Esta estructura deportiva, llevada a cabo por la constructora puertorriqueña Rexach Const. en el 1966 para los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, se encuentra en completo abandono por parte del municipio y a merced de las especies invasoras que con sus raíces han destruido los perales por donde se supone que entrenen y corran los ciclistas de San Juan; o por donde camine y se recree la extensa comunidad de Country Club en Río Piedras; y hasta donde usted, querido lector sanjuanero, pudiera darse un paseíto cuando necesite bajar el nivel de colesterol que le salió mega plus en el más reciente laboratorio.

 

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La jornada de la Brigada da inicio temprano a las 9:00 AM

Joanne y el velódromo de Kissena en Queens

“Yo comencé este proyecto a partir de una visita que hice al velódromo de Kissena en Queens”, dice Joanne al puntualizar que la historia del Velódromo ubicado en la ciudad de Nueva York compartió en cierto momento una conexión con el de San Juan, ya que durante las décadas del 80 y el 90 estuvo también en completo abandono. No obstante, el problema de Kissena fue temporero. Una de las gestiones que le impresionó a Joanne fue como el exalcalde Michael Bloomberg designó, al Departamento de Parques y Recreaciones de Nueva York, un presupuesto de $ 500,000.00 con el propósito de revitalizar el histórico velódromo diseñado por el arquitecto Robert Moses en el 1964. Actualmente el espacio deportivo, que abrió sus puertas a la comunidad de Queens en el 2004, es usado para actividades estudiantiles, después de clases, libres de costo, campamentos de verano, y para el entrenamiento de la comunidad ciclista.

Joanne se quedó pensando: ¿Por qué no en San Juan?

Al regresar de su viaje por los niuyores la activista sometió una propuesta sobre el uso de la bicicleta en la ciudad en Beta Local, con la cual gana una beca para cursar en el programa interdisciplinario e investigativo La Práctica. Esta oportunidad le permitió a Joanne aplicar los modelos que observó en el velódromo de Kissena y la motivó a dedicarse de lleno a una propuesta más concisa y que abordara el rescate de un espacio público. De esta forma, nace el proyecto que hoy conocemos como Save Velódromo.

 

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Comunidad ciclista en acción
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Especies invasoras

“A pesar de que todavía el gobierno ha hecho muy poco por la recuperación del espacio, nosotros seguimos trabajando dos sábados al mes. Hemos creado unas brigadas de limpieza compuesta de ocho a diez personas que se dedican a recortar la grama, pasar manguera de presión a los perales, rotular plantas invasivas; aquí recogemos latas de cerveza, bolsas con alcohol en su interior (por no darle promoción, ya sabemos cuál marca), preservativos, jeringuillas, y muchas otras cosas”, comparte un poco avergonzada.

El velódromo de Country Club (como también se conoce) es considerado por Joanne una estructura histórica que lamentablemente durante la década del 90 y hasta el presente, se ha transformado en un estorbo público. “Aquí se han asaltado personas en la noche, se ha matado gente, y hasta violaciones sexuales han ocurrido. Es por esta razón que se debe recuperar y transformar el espacio porque ahora crea miedo en la comunidad cuando en realidad puede estar a su servicio como una facilidad recreativa. El velódromo se ha transformado en un problema cuando debería ser una solución para emprender agendas sanas al aire libre como ejercitarse, correr bici, montar patineta, y socializar”, indica con frustración.

 

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Foto por: Camila Frías Estrada
 No todos los recuerdos del velódromo han sido negativos para todos los Sánchez, ya que la familia materna de Joanne ha vivido por varias generaciones en la zona de Country Club. “Mis tíos dicen que aquí en los 80 jangueaban, caminaban, corrían bicicleta y se reunían aunque sea para hablar bajo la sombra de un árbol. En fin, el velódromo servía como un espacio recreativo y productivo para la comunidad”.  Su recuerdo de niña dista al de sus tíos ya que en ese entonces (unos 20 años atrás) el velódromo había dejado atrás su esplendor para dar paso a una memoria de curiosidad, típica de las historias que germinan en los espacios en desuso.“El pasto era tan alto que cubría los perales y a mí me eso me dejaba pensando sobre qué había allí porque mi familia decía que era un sitio peligroso”, dice mientras reflexiona  sobre el pasado.

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Espacio ideal para crear un huerto comunitario

La propuesta de Joanne no es volver al pasado sino utilizar los frutos concretos que este ha dejado: una estructura ya hecha que no necesita ser destruida para hacer un centro de eventos para la comunidad de Country Club. “Cuando escuché la propuesta de la Junta Comunitaria de CC de hacer una estructura de cemento en medio del velódromo, me sorprendí mucho porque pensé que esa era la repetida historia de destruir para construir pero nunca de reusar lo que ya está. El espacio está ahí, eso la gente lo debe comenzar a entender”.

Uno de los retos principales que ha tenido que enfrentar Joanne en el proceso de presentar su propuesta a la Junta Comunitaria de Country Club, es que como no reside allí no la consideran como una persona que debería opinar acerca del futuro del velódromo. “Cuando llegamos los sábados a limpiar es típico ver algunas personas en los balcones reírse de nosotros, cuando la realidad es que no somos un problema, venimos a limpiar el espacio. Sin embargo, hay otros vecinos que han bajado, nos han dado la bienvenida y hasta nos felicitan por la iniciativa. Y mira, yo entiendo que siempre hay cierta resistencia a los cambios pero queremos que la gente de la comunidad se integre porque es un buen proyecto que estará a su servicio. El problema es que a veces ellos no comprenden cómo este espacio los podría ayudar”.

 

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Foto por: Camila Frías Estrada

La propuesta de Save Velódromo plantea el ensanchamiento de la acera para los caminantes, la construcción de una pequeña rampa para los skaters, restaurar los perales, construir columpios, y crear un huerto comunitario en la parte sur y norte de la estructura. “Las escuelas colindantes pueden utilizar el espacio para talleres de ciclismo, para recrearse, ejercitarse y para sembrar alimentos. Por otra parte, necesitamos el William Padró para que los ciclistas del área metropolitana tengan un espacio donde entrenar ya que muchos de mis colegas tienen que ir hasta Coamo o Aguadilla para hacerlo”.

Joanne entiende que la gestión municipal y la burocracia full no han permitido que la propuesta, una que puede costar aproximadamente 600,000 dólares, pueda ponerse en acción. “Yo he ido a varias reuniones con funcionarios de agencias del gobierno pero me contestan lo mismo: la propuesta es buena y tenemos el velódromo entre uno de los 10 proyectos que el municipio de San Juan desea trabajar en este cuatrenio. Es más, hasta he puesto sobre la mesa conseguir fondos del sector privado pero como el velódromo pertenece al municipio de San Juan la cuestión se complica. La última vez que le escribí a uno de los funcionarios me contesto vía mensaje de texto: cógelo con calma”, dice Joanne con tono sarcástico antes de finalizar la entrevista.

 

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Joanne explicando la propuesta de Save Velódromo

Las dos pautamos para encontrarnos uno de los sábados en que reune la brigada de limpieza para tomarle unas cuantas fotos a la estructura. Comenzamos a recoger los papeles que se encuentran sobre la mesa, entre estos está la propuesta de Save Velódromo impresa, mi cuaderno de apuntes, la cámara y mi celular. Antes de marcharse, Joanne me enseña una foto en su teléfono móvil, la imagen contiene el anuncio de una famosa vodka que dice: Más de 400 ciclistas en esta área están buscando compañía, te queda un mundo por probar. Según ella, la pancarta electrónica se encuentra en la zona del Condado, se ríe mientras procede a salir de la librería.

 

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Foto por: Camila Frías Estrada
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Foto por: Camila Frías Estrada

Noto que la noche arropa la Avenida Ponce de León y veo cómo las luces de los ciclistas comienzan a surgir del penumbroso carril de la AMA. Al perder a Joanne de vista pienso en que hay una ciclista en San Juan que no busca compañía, una activista que no aparece en la portada de los periódicos, ni tiene en su Facebook 300,000 seguidores. Joanne es una mujer que busca el compromiso de personas que no desean “probar el mundo” sino cambiar lo poco que va quedando del mismo. Su lucha ha comenzado en la ciudad, en el centro del conflicto, en el corazón de la quiebra, aquí donde debemos recordar que los espacios recreativos y al aire libre son importantes para salir de nuestra hermética locura construida de cemento. Saquemos las bicis y uno de estos sábados apoyemos a Joanne, apoyemos una causa válida.

Para encontrar más información sobre la agenda de Save Velódromo puedes dar click en su página en Facebook.

También puedes acceder a la página de Beta Local para leer una breve biografía sobre el trabajo hecho por Joanne en este Centro Universitario de la comunidad de Viejo San Juan.


 

Por: Camila Frías Estrada