Ese café que todos adoran

Bajo amenazas, intentos de boicot y peldaños en trámites burocráticos de permisos para un comerciante novel, Ricardo Carrero Rodríguez se alzó con la victoria. Esta es, con temor a que se me queden detalles, la historia de Arrope, ese coffee shop pícaro y con cristales, que te tira una leve guiñada entre la calle Consuelo Carbó y la Domingo Cabrera, en el centro urbano de Río Piedras.

Ricardo es natural de Aguadilla, pero reside, desde hace 9 años, en el área metro. / Foto por: Camila Frías Estrada
Ricardo es natural de Aguadilla, pero reside, desde hace 9 años, en el área metro. / Foto por: Camila Frías Estrada

Que iba a ser otro espacio más para emborracharse, que esta urbanización no necesita otro punto donde las notas musicales huelan a etanol, que ya no podemos más. Algo parecido entró por los oídos de este chico aguadillano que desafió sus propias limitaciones para someter una propuesta al Banco de Desarrollo Económico para Puerto Rico (BDEPR) y, al fin, mostrarle a sus aparentes contrincantes, que esto era “otra cosa”, un nuevo aire, verdoso, para la comunidad aledaña y el resto del país en el que ya se ha dejado sentir.

Imagínese usted la notoriedad, que hasta Tommy Ramos, gimnasta olímpico, los visitó, se tomó una fotografía y, al instante, el establecimiento contaba con más seguidores de los habituales y una fila que, desde que abrió sus puertas, raramente baja.

“Arrope surge de la Arquitectura como tal, de ahí es el nombre, que es un término que nosotros los estudiantes de esta disciplina usamos cuando tenemos mucho, mucho trabajo. Estamos tres a cuatro días sin dormir y eso es parte del concepto. La idea era tener un lugar donde uno pudiera tener las cosas necesarias en un arrope. Por eso es que surge la parte del bistro, el área de supply, de impresión, de taller y también de estudio”, comenta el chico de los ojos verdes que lo mismo te cocina, como también te atiende en una entrevista o te sirve un café.

Ricardo, quien llegó al área metro hace nueve años, pero que ha vivido mayormente en Río Piedras, indica que la idea de funcionar en un ambiente universitario siempre le llamó la atención.

“Tengo fe en las ciudades universitarias. Actualmente, es como un solape de varias situaciones que están ocurriendo entre residentes permanentes y estudiantes, por lo que esto viene a ser, básicamente, una comunidad flotante, y creo que como centro estudiantil, juvenil y de cultura, tiene lo que ningún otro lugar en el espacio metropolitano tiene”, comparte al tiempo que comenta sobre el arduo proceso hasta la fundación del local.

Desde la izquierda, los tamaños disponibles son 4, 8 y 12 onzas. / Foto por: Camila Frías Estrada
Desde la izquierda, los tamaños disponibles son 4, 8 y 12 onzas. / Foto por: Camila Frías Estrada

“Esto se dio de un préstamo que yo cogí con el BDEPR, que era para recién graduados. Yo acababa de terminar, hice un plan de negocios, lo sometí, me lo aprobaron y me dieron el dinero para comenzar el proyecto. Iba a ser pequeño, era a una escala más controlada, pero ya, al incorporar a un segundo socio en el proyecto, Carlos Díaz Montes, esto cogió otra magnitud”.

Tal fue el paso que, poco a poco,  prácticamente en unos cuantos meses, la idea levantó mayores expectativas en los dueños por vía de las sugerencias de los clientes. Desde un cambio en el menú hasta la posibilidad de traer más variedad en la oferta de granos, es uno de los puentes que han cruzado con la mirada puesta en un futuro prometedor.

“Al principio a mí me denegaron el permiso de impresión y de sacar copia, y como tenía que abrir el negocio, lo hice con la parte del bistro. Al hacerlo, eso se desarrolló y la gente empezó a pedir más cosas: la gente llegó a desarrollar el área de la comida cada vez más. Yo tenía una cocina pequeña, no tenía presente que se iba a convertir en un restaurante/bistro prácticamente”, indica.

Desde el inicio, el menú se amplió paulatinamente. / Foto por: Camila Frías Estrada
Desde el inicio, el menú se amplió paulatinamente. / Foto por: Camila Frías Estrada

Arrope cuenta con un menú fijo que comprende de paninis, wraps, waffles, croissants y pastas. Además, de lunes a viernes, crean un plato del día, que ha sido uno de los grandes aciertos de la cocina que cuenta con tres chefs.

En el área de café, acompañados de cheesecakes o muffins, los cinco baristas sirven una de las líneas gourmet de Gustos. Sin embargo, algo que espera implementar próximamente, es un molinillo con el que se puedan preparar, para el deguste de los comensales, café de diferentes puntos de la Isla.

Entretanto, a pesar de este aparente éxito, no se puede obviar el hecho de que, prácticamente, a modo de copia del concepto inicial, Ricardo quedó arropa’o con las exigencias gubernamentales que intentaron troncharle el camino con respecto a los diversos permisos con los que podía operar su negocio.

“Algunos residentes fueron a las vistas públicas y dijeron que estaban destrozando la casa (en la que se encuentra el lugar) para convertirla en una barra, sin saber todavía lo que estaba pasando. Hicieron hasta una querella, después de abrir, alegando que aquí se vendía alcohol, pero eso se cayó, y, adicional a ello, recibimos insultos y trabas de parte de oficiales destinados a otorgar la autorización de funcionamiento. No obstante, sobre los vecinos, hay que entender que ellos llevan mucho tiempo en esta zona y hay un desfase entre lo que es una urbanización típica a lo que es una como ésta, que yo no la considero una urbanización como cualquier otra. Esto es un centro urbano en desarrollo al que la gente llegará, poco a poco, con más y más comercios”, aseguró.

Con eso por un lado, aunque pueda parecer una pesadilla, otros acogieron la iniciativa positivamente, “sin ser un lugar en el que se venda alcohol”, cuando muchos creían que era necesario hacerlo para sobrevivir en dicho territorio.

Verde que te quiero verde

Para Ricardo, un proceso de investigación y lectura para reforzar el concepto del negocio fue crucial en el éxito que ha tenido a un año de su inauguración. Pero algo que tenía muy claro es que no quería repetir las ideas de antaño al momento de crear un proyecto de esta envergadura.

“La estrategia del plano transparente en la parte de al frente era romper con lo monótono de los negocios que tienden a encerrar la fachada. Parte de la perspectiva que tenía era extenderlo visualmente desde el interior hasta la acera, donde la persona va caminando y va viendo lo que sucede mientras se acerca”.

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El plano transparente te permite observar lo que pasa dentro del local mientras te acercas. / Foto por: Camila Frías Estrada

De igual forma reflexionó al momento de elegir el distintivo color verde, que se escogió a raíz de una exploración.

“Busqué las cualidades e indagando sobre los tipos de colores, todos los efectos, el verde acentúa la tranquilidad y creo que eso, según me dicen, hace sentir a quienes vienen en un espacio agradable”, añade mientras sonríe.

¿Y por qué es un coffee shop con tanta claridad?

“Sé que dichos espacios tienden a ser más tenues, pero la idea es la de un taller estudiantil y por eso esto es más claro. Aquí la luz es más clara y las paredes tienen pizarras para que la gente escriba. De esa forma, pude medir cómo los estudiantes podían integrarse”.

Con eso claro, luego de una definición de concepto tan rigurosa, no es para menos que las esperanzas vayan por más.

“Quiero tener un segundo piso en el que hayan salones de estudio, pequeños, y un taller grande. Lo que ansío es tener un área de la universidad, reducida, para que los estudiantes la habiten”, expresa mientras asegura que creará, en el nivel vigente, una pequeña terraza para los clientes fumadores que, actualmente, “tienen que comprar el café, salir a darse su cigarrillo y volver a entrar”.

A su vez, vuelve a sonreír y sus ojos me cuentan que no paran de soñar, porque cuando se está firme en metas bien construidas, no hay arrope que apague un deseo de superación y de triunfo. Eso, sin dudas, está presente en la mirada de ilusión de Ricardo, que es la de todos los perseverantes, que es, al fin y al cabo, la de todos los visionarios.

Ricardo ansía que su negocio crezca prontamente. / Foto por: Camila Frías Estrada
Ricardo ansía que su negocio crezca prontamente. / Foto por: Camila Frías Estrada

¿Me creen si les digo que hasta tuvo tres trabajos mientras estudiaba? No sé. Solamente sé que después de la primera visita nunca superarán a Arrope, ese coffee shop que todos adoran.

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Por: Wilfredo J. Burgos Matos