Boricuas en la Luna


Por: Johnari García

Nací en Río Piedras, me crié en Hato Rey, estudié y recolecté las memorias de toda mi vida en San Juan, pero, según otras personas, tengo la mancha del pecado en mi sangre, ya que mis padres y hermanos son dominicanos. Además de mí, solo tengo una prima nacida en Puerto Rico, los demás vinieron de la Republica Dominicana. Y a pesar de la creencia popular, no nadaron con los tiburones hasta las costas de Mayagüez. No dejaron rastros de arena, mientras se sacudían los zapatos, y no cruzaron el canal de la Mona en yola, como bandidos en la noche. Mi padre, mi madre, y mis tíos, todos compraron su boleto de avión, todos consiguieron su visa e hicieron su residencia. Vinieron volando, no nadando. Llevan rastros de nubes en las manos, en lugar de arena en los pies. Pero, ¿qué si llevaran arena en los pies? Es natural llevar arena y agua de mar en el cuerpo. Que somos caribeños, ¿o no?

Pagan sus impuestos y llenan sus planillas cada año. Trabajaron desde el primer día en que llegaron a esta tierra. Alquilaron sus apartamentos y luego compraron sus casas. No vivieron de plan ocho. Mis hermanos, mis dos primos y yo estudiamos en escuela pública y cada cual ha hecho su vida a su manera, con la libertad que te permite la democracia americana. Ahora, el ciclo natural de la vida exige que continuemos, que como adultos nos toca pagar impuestos, llenar planillas, respetar las leyes y sentar cabeza. Unos se han ido, y otros, todavía estamos aquí. Sin embargo, esta ciudad no nos regresa el respeto. Nos ve como invasores, como parásitos, como una enfermedad de la que hay que deshacerse. Un virus, que hay que sacarse del cuerpo, una fiebre intensa que hay que sudar. La chikungunya se nos queda corta. Me ven a mí como invasora, como una bandida en la noche.

Mientras piensan que soy “pura boricua”, todo es normal. Les gustan mis facciones afroantillanas y mi piel de color café clarito, de esos que llevan más leche que café. Les encanta el afro indomable, profano y con vida propia pero, cuando les hablo de mi descendencia, sus miradas cambian. De repente, los “flashbacks” de sus chistes racistas navegan por sus mentes. De repente, me scanean de arriba abajo, como printer casero al que se le enreda el papel. Intentan hacerlo rápidamente para que no me de cuenta de que me están estudiando. Y piensan – ¿Que eres qué? ¿Dominicana? ¡Ay, Dios mío! –

Luego viene la avalancha de preguntas:

  • ¿Dominicana de padre o de madre?

– De los dos- les contesto- Mi madre, mi padre, mis hermanos, y mis tíos. Todos son dominicanos. Fui yo la que nació aquí.

– ¿De los dos? Aún peor. -Pensarán- Si por lo menos, uno de los padres fuera puertorriqueño, pero los dos…-

Incrédulos. Pero aún así, tratan de aceptarme, tratan de acoplarse y disimular que no les importa, porque ya me conocieron, ya me tomaron cariño, ya es muy tarde. Tiempo después de conocerme, se reafirman a sí mismos, y a los demás, que no son racistas, porque “tienen una amiga dominicana”. Tampoco olvido que para tratar de arreglar las cosas me preguntan sobre la historia dominicana. Y ahí se postra su escudo favorito que lleva impresa la figura del gran Ciudadano de las Américas: #EugenioMariadeHostos, trending entre los xenófobos y racistas vestidos de oveja. El escudo perfecto. Ni el escudo del Capitán América se compara con Hostos que debe estar revolcándose en su tumba dominicana.

Podría decir que ya estoy acostumbrada, pero lo que me jode, es el complejo de superioridad. El pasado fin de semana fue el evento artístico Santurce es Ley, que a mi entender, fue un evento cultural hermoso, que, creo, debería proliferar en el resto de la isla. Ya que si en los espacios públicos se presentaran más eventos de arte, música y literatura, se podría aminorar un poco la ignorancia que a ciertas personas arropa. Mientras tuiteaba sobre el evento, me tropiezo con este individuo en las redes sociales:Screen Shot 2014-08-13 at 2.15.07 PM

  • Ironía es que le digan Santurce es ley y es donde mas dominicanos asquerosos e indocumentados hay. –

Quince retweets y catorce favorites. Solamente un reply, diciendo :

dats just racist

Al leerlo, me entró una mezcla de emociones, que me subió y bajó del estómago al pecho, como reflujo a las tres de la mañana, y variaban desde coraje hasta vergüenza ajena. Pero mi mente se mantuvo clara y sarcástica como es de costumbre. Y con un límite de sólo 140 caracteres le di al ícono de reply y pregunté :

-¿Acaso no viven boricuas en ningún otro país del mundo? #boricuasenlaluna

Tengo claro que la xenofobia es solamente ignorancia selectiva. Pero, al menos, ya no hay un sólo reply en el vasto mundo cibernético de Twitter, sino dos.


image-walldeclcatwmn-primary-shsnowatermarkJohnari García es egresada de la Universidad del Sagrado Corazón, institución en la que completó un Bachillerato en Telecomunicaciones y un grado menor en Publicidad. Esta joven, sarcástica por naturaleza y devoción, de 28 años es la fanática #1 de Batman, adora los cómics de DC y cuando está de fiestas con su mejor amiga le encanta escuchar las canciones de Ricky Martin, Florence and The Machine y Michael Jackson. Quiere tener un perro pero no ha superado la pérdida de Patty, su Chow Chow negra que murió el año pasado.