POEMA: A lo mejor así

¿Alguien se ha dado cuenta
que no quiero ser poeta
y aquí estoy dividiendo
lo que digo en versos?

El Chikungunya me cambió
me ultrajó
soy persona nueva
mutante del Caribe
espejo de matanzas
y orgullo caluroso.

No me hablen de malagueta
ni de papaya
ni de vitamina C…
¿a quién le importa?

Pero, acaso,
¿alguien se ha dado cuenta
de que no quiero ser poeta?
Que me digan que sí ya,
que no tengo todo el día,
que la fiebre me está subiendo,
que las palabras se me escapan
de las manos
escupidas
¿o esculpidas?

Que alguien me detenga,
que se me va la vida.
Que alguien me detenga,
que me está saliendo un rash maldito.
Que alguien le diga al médico
que me avance a contar las plaquetas
que por ahí viene la Dra. Ortiz,
que yo tampoco me di la dosis diaria…

Por favor, que alguien se dé cuenta ya
y me arranque de raíz
el sudor y el escalofrío
la amargura del mosquito
el puñal de los mareos
y las náuseas
y las diarreas
y los remedios que odio.

¿Acaso alguien se dio cuenta ya
de que no quiero ser poeta?
Pues que se pinten para las pailas,
que ahora no puedo parar
que soy mutante
que soy violencia
que soy maltrato
que soy drogas
que soy gritos
que soy lo que me salga del forro ser
porque así crecí
y esta epifanía ha sido gracias
a una picada.

Quién sabe lo que haré después.

¿Acaso alguien se dio cuenta
de que esto es un poema
o me picó el mosquito
de la prosa?

Ustedes no saben nada
nadie sabe nada
las manos de Poncio Pilato
a otro con ese muerto.

Pena me dan,
pena me doy,
pena irresistiblemente penosa.
Pero aquí estoy,
explicándomelo todo
ante la ausencia de su respuesta.

Ante la ausencia de una voz
que me arrulle
que me salve
que te salve
que nos salve
que me abrace
que me queme
que me toque.

Y ya ha dejado de importarme todo.
Un pasaje,
la guagua 40 de Río Piedras
al Luis Muñoz Marín
que me busquen en las ventas del carajo,
que me encuentren hablando otro idioma,
que se rían de mí
y me digan menos patriota
que la madre suya quede
bien embarrada
pero que nadie me quite la poesía.
¿o el cuento?
o qué se yo…

Que nadie me arranque la ilusión
de transformarme,
de elevarme
de darme el abrazo negado
de buscarme mis propias respuestas
de abrirme al abismo del alma
de ser la esperanza maltrecha.

¿Acaso nadie se da cuenta de que
no quiero ser poeta?

Me estoy matando
me estoy muriendo
y no es mi culpa,
es su culpa.
Y no es mi perdón,
es el suyo.
Y son mis palabras
sensibleras
las que me matan.

¿Acaso nadie se da cuenta de que
no quiero ser poeta?

Pues al carajo,
que ya crucé el gate,
que he superado
el llantén tras
un punto de chequeo
y acabaré con esto
de una buena vez.
A lo mejor así
se me va el arranque de poeta
a lo mejor así
se me acaban las palabras que denuncian
a lo mejor así
soy una nueva estadística
a lo mejor así
se me acaban los versos
a lo mejor así
vuelvo a sonreír
a lo mejor así…
con todo y fiebre,
con todo y dolor,
con todo y mis secretos
de no saberme poeta
se me acaban las irresistibles
ganas de jugar a ser Dios.


Por: Wilfredo J. Burgos Matos