La Chiwinha: Una Sombrilla de Comercio Justo en Río Piedras


Escrito por: Camila Frías Estrada


Antes de iniciar la entrevista Joel Franqui me comenta que se siente un poco enfermo, no obstante, tiene en la mano derecha una taza de té que le ha preparado Karla, la misma, le ayuda a transformar este encuentro en una conversación muy amena y personal. Detenidamente le veo dibujar círculos en el aire unos que concluyen en la relajación de su cuello. Al finalizar el proceso de auto terapia me sonríe, esta es la señal para comenzar. Así que pronto nos preparamos para abordar esa historia sobre el nacimiento de la única eco-tienda con productos de Comercio Justo en Río Piedras: La Chiwinha.

El fin de la jornada de un jueves se siente en el constante vaivén de los carros que pasan por la calle González, obvio, son aproximadamente las cinco y media de la tarde. Hora que se valida por la prisa que tiene la gente al entrar en la estación del Roble. Intervalo del día conformado por más salidas que llegadas al barrio, lamentablemente.

Ahora, cuando todo parece terminar, es el momento en que da inicio el relato de Joel, uno que se hace acompañar de escenas que tienen como escenario principal su adolescencia. Etapa en la cual desarrolla una fuerte conexión con la naturaleza.

“Me enamoré de las aves de Puerto Rico muy joven, a tal punto, que a los trece años ya me había inscrito en los Bird Watchers. Además de que me crie en Yauco, en ese entonces, recuerdo que tenía un amigo que vivía cerca del Bosque Seco de Guánica y por tanto nos íbamos de ‘hicking’ todos los fines de semana para allá. Creo que fue con esa serie de experiencias que inicié toda esta pasión por la conservación ambiental, la cual seguí desarrollando, cuando comencé mis estudios sub-graduados en Iowa”, rememora al darse un sorbo de té.

La Chiwinha: una historia de viajes y pasión por el medio ambiente

Las ansias de Joel por expandir sus conocimientos en el campo de Arquitectura Paisajista y luego en el de las Ciencias Ambientales lo conlleva a emigrar de Puerto Rico hacia los Estados Unidos.

Ya localizado en el mencionado país del norte, se inscribe en Universidad Estatal de Iowa donde estudia y adquiere dos títulos en las mencionadas disciplinas. Sin embargo, el viaje que le marca, cultural y espiritualmente, es el que emprende como Misionero de Paz hacia Bolivia luego de graduarse en 2002.

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Karla Durán, codueña de la Chiwinha. Foto por: Camila Frías Estrada.

En dicho país sudamericano conoce a su actual pareja y socia Karla Durán, y es en la también llamada tierra del Estado Plurinacional de Bolivia, donde recorre con sorpresa los coloridos e inspiradores mercados abastecidos de singulares productos étnicos hechos por comunidades indígenas, y finalmente, donde trabaja en varios proyectos de desarrollo comunitario y turístico que daban lugar en los parques nacionales donde fungía como misionero.

Las estampas culturales y los proyectos de auto sustentabilidad comunitaria que observa Joel durante el mencionado le viaje inspiran para poder emprender y orquestar el proyecto empresarial de la Chiwinha.

El proceso de apertura en Río Piedras

Tras vivir cuatro años en Bolivia regresa a Puerto Rico con la idea de crear un negocio que se operara en torno a su filosofía y práctica como ambientalista y consumidor consciente. Cinco años después de estar instalado en la isla, entre 2007 y 2008, Joel y su pareja Karla Durán, también arquitecta y empresaria, deciden abrirlo.

“Cuando traemos el concepto de Comercio Justo nos dijimos que queríamos ponerlo en un centro urbano ya que es un tipo de tiendita que encuentras en el centro de París, Nueva York, Madrid o en cualquier ciudad del mundo. Para ese entonces ya había empezado a funcionar el tren urbano, y luego de haber visto las opciones de Santurce y Viejo San Juan, llegamos, en tren, a Río Piedras. Vimos el lugar y decidimos que tenía que ser aquí definitivamente”, recuerda.

Una de las razones que los motiva a establecer la tienda en el quinto barrio más antiguo de Puerto Rico es la facilidad que tiene, y tendría en ese entonces, la clientela para poder llegar sin utilizar un automóvil.

“La localización es ideal para mí porque Río Piedras tiene el potencial para irse de tú a tú con cualquier ciudad del mundo debido a sus características urbanas. Además, tiene el tren urbano, lo que le añade valor al concepto de negocio ambientalmente responsable. Ya que, de esta manera, se fomenta el uso de medios de transportación alternos y los clientes no están dependientes de venir en carro sino en pisicorre, tren, guagua, skate, bici’, etc.”, indica.

En el 2008 La Chiwihna abre sus puertas en la calle González localizada la urbanización Santa Rita del casco urbano de Río Piedras. Este interesante nombre tiene origen en el segundo idioma más hablado en Bolivia, el aimara, que significa: lugar de encuentro.

“En Bolivia también le dicen Chiwihna a las sombrillas que usan las señoras en los mercados abiertos. Ellas colocan una manta debajo y ahí ponen sus vegetales, frutas y/o otros productos a la venta. Este negocio es, como quien dice, nuestra Chiwinha, nuestro espacio y nuestra sombrilla. También, queríamos integrar una palabra que diera a relucir el concepto de espacio ya que los dos estudiamos arquitectura, y extender su significado como el de un lugar donde la gente pudiera venir y encontrarse con otras culturas, personas y sabores”, detalla.

Comercio Justo y consumo consciente en el casco urbano de Río Piedras

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Fairtrade logo. Foto suministrada de la página web: http://www.fairtrade.net

La mercancía que está a la venta en La Chiwinha forma parte de un sistema de producción y distribución conocido, desde hace 60 años, como Comercio Justo. Este tipo de modelo productivo es muy distintivo, no solo de las comunidades de productores latinoamericanos, sino también, de comunidades autónomas europeas, especialmente en Cataluña, quien obtiene ventas de hasta un 29.7 por ciento en productos de este tipo.

Según el Food and Agriculture Organization of the United Nations, el Comercio Justo promueve y viabiliza un modelo de producción que trabaja para mejorar el acceso a los mercados y condiciones comerciales para los pequeños productores y los trabajadores en plantaciones agrícolas.

Por consiguiente, al momento del consumidor adquirir este tipo de mercancía aportan a una mejor calidad de vida, sueldo justo y al desarrollo y capacitación empresarial de las comunidades agrícolas y de artesanos localizados en países en vía de desarrollo o comunidades autónomas que se han visto afectadas por el modelo económico neoliberal.

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Productos de Comercio Justo. Foto por: Camila Frías Estrada.

“Muchas veces el sistema de producción convencional no te informa con transparencia de dónde o cuáles comunidades proviene el producto que compraste. Te dicen el país pero tú no sabes bajo qué condiciones viven esos productores. Sin embargo, en el modelo de producción de Comercio Justo tú sí sabes de donde viene y quiénes lo producen. Además, los productos son ecológicos y llevados a cabo con técnicas tradicionales y materiales reciclables. Aquí hay carteras hechas de gomas de carro y latas, pantallas de cobre, hay libretas hechas de papel reciclado, artesanía elaborada en madera sostenible que proviene de bosques que se manejan bien y hasta carteras tejidas con bolsas de plástico por artesanos guatemaltecos”, puntualiza el empresario.

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Selección de té, café y chocolate disponible en la Chiwinha. Foto por: Camila Frías Estrada.

La Chiwinha también posee una amplia oferta de: té, chocolate, café, granos, leche, jugos, refrescos orgánicos, jabones e inciensos. En sí, su inventario se comprende por productos que se desvinculan del sistema de producción y distribución de las grandes corporaciones dedicadas al “outsourcing” y la mano de obra abaratada.

En adición, gran parte de la mercancía que se encuentra en la tienda, es hecha por productores puertorriqueños, entre las más reconocidas  se encuentran: los jabones orgánicos, sodas, helados, aceites y café. Por consiguiente, los dueños de La Chiwinha, se enfocan en beneficiar tanto al productor local como al extranjero.

“El Comercio Justo es importantísimo en la dimensión agrícola. Tal como en la producción y venta de los chocolates, el té, la quínoa, el azúcar, porque en ese caso, se le paga un precio justo a los agricultores por el trabajo que hacen. Y su trabajo es hermoso, hecho a mano y de buena calidad. No obstante, aclaro, que este tipo de compra no es una obra de caridad, tú no consumes este tipo de producto diciéndote ‘ay bendito déjame comprarle algo a esta gente para ayudarla’. No, ese no es el escenario, la realidad es que tú compras una mercancía o un alimento que ellos produjeron formalmente y ese producto llega a tus manos porque se da una negociación de alto nivel y transparencia entre ellos como productores certificados y yo como comerciante”, aclara.

Foto por: Camila Frías Estrada

Acorde a la página web: http://www.fairtrade.net un 62 por ciento de los consumidores de productos de Comercio Justo prefieren este tipo de commodities porque con su compra facilitan a que los productores de países en vía de desarrollo superen el nivel de pobreza y a que sus economías progresen balanceadamente.

Por otra parte, un 63 por ciento de este grupo consumidor, concluye, que los estándares de producción de Comercio Justo son mucho más estrictos que los del sistema de producción convencional, proveyendo de esta manera, un commodity de mayor calidad. En Latinoamérica actualmente existen 509 organizaciones dedicadas a este modelo de producción y distribución.

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Estadísticas sobre los países que conforman la red de Comercio Justo a nivel mundial. Foto suministrada por la página web http://www.fairtrade.net

La importancia de practicar lo que se piensa para que un negocio sea exitoso

Al señalar hacia la cocina Joel comenta sobre la importancia de aplicar métodos limpios y autosustentables dentro de la operación de la tienda, tal como, no vender botellas de agua y tener un plan de control sobre la producción de residuos utilizando material reciclable. “Aquí toda comida se sirve en vajillas de cerámica o cristal para disminuir el uso del material plástico”, explica.

Es evidente que Joel predica lo que piensa y, sobre todo, que aplica los conocimientos adquiridos en la universidad en materia ambiental al negocio. “En la parte del manejo de residuos nosotros reciclamos, compostamos y lo que finalmente se bota es una bolsa de trece galones tall kitchen bag a la semana. Eso es lo que en una casa regular se bota al día. Y nosotros siendo una tienda, que sirve comida, generamos una cantidad de basura ínfima”, destaca al señalar el zafacón medio vacío de la cocina.

La Chiwinha cumplió, a mediado de 2014, su sexto año en el casco urbano de Río Piedras. Demostrando así el éxito que puede tener un comercio de corte ambientalista en un área universitaria y residencial como Santa Rita. Durante estos seis años, Joel y Karla, orgullosamente, han creado una sólida clientela conformada por estudiantes que viven u hospedan en el área, como también de otros clientes que provienen de zonas colindantes de la ciudad de San Juan.

Foto por: Camila Frías Estrada.

“Aquí atendemos y recibimos clientes de afuera y dentro de Río Piedras, como también, a un gran grupo de estudiantes que se hospedan en el área y que forman parte de una nueva generación que tiene mayor conciencia social y ambiental y votan con su dinero en consumir en un lugar como este”, afirma Joel.

Acorde a la investigación de 2013 titulada El éxito o Fracaso de las PYMES en Puerto Rico, realizada por la Doctora en Negocios Internacionales, Gisela I. Carrero, hay varias características que permiten, y que deben desarrollarse, para que un negocio pequeño o mediano tenga éxito. Entre estas se encuentran el tener un producto único, abrir el negocio con un socio e invertir tiempo comunicándose con sus clientes, suplidores y empleados. También el uso de las redes sociales resultó ser crucial en dicho estudio, ya que, entre los hallazgos Carrero puntualiza que un 77 por ciento de los negocios exitosos hacían uso efectivo del Internet, mientras que, el 85 por ciento de los negocios pequeños que no hacían uso de esta herramienta comunicativa fracasaban. Según Joel, en el caso de La Chiwinha, todos los puntos anteriores se han trabajado progresivamente.

“Mira, según las estadísticas los negocios pequeños quiebran al año y medio. Nosotros no hemos quebrado. La otra marca es a los cinco años, que es cuando se supone que un negocio pequeño llegue a su balance, y nosotros ya llevamos seis. El haber podido tener suficientes clientes para llegar a este punto quiere decir que hemos tenido una buena acogida de la clientela”, dice complacido.

Actividad comunitaria y los retos de la Chiwinha en Río Piedras

Joel y Karla no tardaron en integrarse a la actividad comunitaria de Santa Rita desde su llegada al barrio, ya sea, organizando festivales de trueque, mercados de productores orgánicos locales o abriendo las puertas de La Chiwinha como una plataforma desde la cual impartir talleres, presentar películas y dar charlas.

Por ende ambos han aportado a la creación de agendas que posibilitan que los espacios abandonados del casco urbano de Río Piedras sean habitados por el público interesado en las diversas actividades comunitarias y culturales que se han organizado y que se desarrollan actualmente en la zona.

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Fotos del Mercadillo de Trueque organizado por La Chiwinha en el 2014. Foto por: Camila Frías Estrada.

“Siempre hemos estado involucrados con los proyectos que se dan dentro del casco urbano. Los primeros tres años que estuvimos aquí organizamos el Eco Mercado de Santa Rita donde llegaron agricultores amigos a vender frutas agrícolas orgánicas. También siempre hemos estado en contacto con CAUCE, que ahora son nuestros vecinos y recuerdo que cuando ellos se mudaron al lado fue una fiesta para nosotros porque así podíamos conspirar más con ellos y sus actividades”, recuerda.

Sin embargo Joel ha tenido que enfrentar, como casi todos los negociantes de la zona, el reto de despojar a Río Piedras de las imágenes negativas y los estigmas sociales que presentan a dicho espacio urbano como una eterna ruina donde nada cambia y pocos proyectos progresan. Joel explica que parte de esta noción de ciudad desolada y fracasada se alimenta de la nostalgia colectiva a un pasado que no volverá.

“Río Piedras, obviamente, no es el mismo de los años 1970 ni 1980. Esta zona ha pasado por unas crisis y catástrofes fuertes de las que no se ha podido recuperar. Por tanto no podemos esperar que se reviva idénticamente esa idea de lo que fue en un pasado. En ese momento, en los 70 y 80, no había o existía la proliferación de centros comerciales como los que hay ahora, un problema que se da, gracias a la falta de control de la Junta de Planificación que en los 90 permitió el desarrollarlo desmesurado de estos centros comerciales”, confirma.

Por otra parte, el empresario y activista ambiental, entiende que el imaginario socio-espacial del Río Piedras-Ruina y los mitos sobre la escasa vida económica son muy imprecisos.

“Aquí hay una vida urbana espectacular. Tú llegas a las seis o siete de la mañana y el pueblo está vivo y despierto completamente. Lo que pasa es que las dos calles que la gente de afuera conoce son las dos calles que no están tan vivas como el resto del pueblo. También esa idea se ha reproducido por las malas decisiones en cuanto a materia ambiental se refiere por parte del municipio, como la tala de árboles en el Paseo de Diego, que ha impactado negativamente la actividad económica de esa zona. Si tú miras bien dónde está la mayor actividad comercial es donde están los árboles, que es, comenzando en la antigua Riviera. Por ahí hay veces que no se puede ni caminar en hora pico”, relata.

De los grandes beneficios que tiene Río Piedras, para esta pareja de comerciantes, es el Tren Urbano, medio de transporte, que utilizan diariamente para llegar al negocio.

“Nosotros usamos el tren todos los días para llegar a la tienda y eso nos da una calidad de vida increíble. En vez de llegar cansados por el tapón y de mal humor, llegamos contentos y esa contentura la podemos compartir con la gente que entra por la puerta de nuestro negocio”, concluye mientras comienza a cerrar la puerta de la tienda.


La Chiwinha abre en un horario regular de lunes a sábados de 10:00 AM a 6:00 PM. Los productos que el equipo editorial de Ciudad Puente entiende como recomendables son: el té Chai con leche de coco, las empanadas artesanales rellenas lentejas o las de espinaca con queso y el café de Madre Isla producido en Adjuntas por Casa Pueblo.

En adición, la parte trasera de la tienda posee un mini-mercado de productos esenciales para la cocina y el hogar que se comprende por: especias para cocinar, leche, quínoa, salsa de tomate orgánica, pasta, papel de baño, productos para bebés, libretas y otros artículos esenciales del día a día. Así que bótate y pasa a probar los productos de tan interesante tienda y propuesta de consumo consciente.

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