Las dos caras de la violencia en “I Saw the Devil”

Dejando a un lado el hecho de estar académicamente inclinada a la producción cultural coreana, las películas de este país dividido forman una parte importante de mi iniciación en los filmes violentos.  Recuerdo querer aumentar la cantidad de películas vistas (siempre ha sido un reto personal) y recorrer los pasillos (físicos o metafóricos) de la secciones de películas internacionales buscando aquélla que sería mi próxima víctima.  Si me interesaba el título, observaba la portada y leía detenidamente la sinopsis.

En aquel momento no me importaba quién produjo la película, quién la dirigió o quién la actuó.  Si me gustaba lo que había en las letras y las imágenes o si había leído algo interesante en la Rue Morgue o en la Fangoria, la selección de la víctima concluía.

Ya en mi espacio personal, recibía lo que el filme me diera y esto siempre consistía de emociones que surgían de cualquier extremo imaginable: desde miedo e incomodidad hasta carcajadas y lágrimas de felicidad.

Así fue que en algún momento de 2011 me topé con I Saw the Devil (2010).  Tras haberla visto en la Rue Morgue (#108, enero/febrero 2011), la encontré en Netflix y, sin pensarlo dos veces, comencé a verla.

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Poster oficial del film coreano, I Saw The Devil

Ciento cuarenta y dos minutos más tarde, recuerdo haber pensado:

“Yo no estaba lista para este ride.”

I Saw the Devil (Angmareul Boatda) es el octavo filme de Kim Jee-woon (A Tale of Two Sisters [2003], The Good, The Bad, The Weird [2008]).  Este filme, que estrenó en los Estados Unidos durante el Sundance Film Festival 2011, desarrolla la historia de un violador y asesino en serie, Jang Kyung-chul (Choi Min-sik), y cómo éste se convierte en la presa de Kim Soo-hyeon (Lee Byung-hun) tras haber asesinado a su pareja embarazada.

La trama parece una sencilla y predecible hasta que Soo-hyeon decide superar su tristeza a través de la venganza—que lo lleva a buscar, perseguir y torturar a Kyung-chul.  Esto no ocurre en un acto de conclusión y catarsis sino que se extiende durante la mayor parte del filme.  Más allá de vengarse, Soo-hyeon pretende provocar miedo y sufrimiento a quien le arrebató a su pareja.

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Siguiendo la tradición de los filmes de venganza surcoreanos, I Saw the Devil establece la importancia de la violencia en la trama y la estética.  Imágenes de violencia física, asesinatos, canibalismo y violaciones sexuales son parte del repertorio de representaciones.

Estas representaciones no se limitan al tipo de violencia fácilmente identificable sino que la misma también se encuentra en connotaciones sutiles que, según Colette Balmain, sirven para un análisis desde el capitalismo y el consumismo en Corea del Sur (véase Unnatural Appetites and the Case of the Cannibal in Korean Cinema).

Algunas personas han categorizado este tipo de representaciones de violencia como ultraviolencia o violencia extrema por lo explícito de las representaciones y la capacidad de alterar las sensibilidades y los estándares morales.

i saw the devil 04Si bien es cierto que I Saw the Devil es un ejemplo del uso de violencia extrema en una obra cinematográfica, el filme también recurre a la representación del pathos como método para cautivar al espectador y que éste simpatice con Soo-hyeon.  Es decir, el sufrimiento por la muerte de las víctimas—y la culpabilidad del espectador al convertirse en cómplice—atrae el sentimiento empático y la justificación de la venganza que se lleva a cabo.

No obstante, la tortura que Soo-hyeon somete a Kyung-chul irrumpe el margen que, en el comienzo del filme, divide claramente la significación de estos personajes como bueno/malo: Soo-hyeon era un policía, trabajador, hombre de familia; Kyung-chul era un criminal que abandonó a su hijo, a su mamá y a su papá.

i saw the devil 06Durante el tercer acto de I Saw the Devil, uno de los policías que busca resolver el crimen y atrapar a Kyung-chul le dice a otro (refiriéndose a Soo-hyeon): “He can’t become a monster to fight a monster” (traducción tomada de los subtítulos).

La mencionada frase resume la cronología de sucesos en el filme.  Por un lado, Soo-hyeon se alimenta de la excitación del acecho y no lo detiene pues así puede continuar la tortura y la satisfacción que ambas acciones (el acecho y la tortura) le brindan.  Por el otro, Kyung-chul se alimenta del control y el poder que ejerce sobre las mujeres que rapta, viola, tortura y asesina como demostración de su misoginia.

Ambos personajes provienen de circunstancias diferentes pero el resultado es el mismo: violentarse sobre el otro.

¿Quién es entonces el demonio metafórico al que se refiere el título?

i saw the devil 02Más allá de las representaciones de violencia y el desarrollo de temas tabúes, I Saw the Devil es una película de suspenso psicológico intensa que se sazona con el humor cínico surcoreano (que se puede ver en Oldboy [2003], The Host [2006] y Snowpiercer [2013]) y con actuaciones estelares por importantes actores de la industria cinematográfica surcoreana y del hallyu.  Invito a que tomen un ride a lo que este país ofrece dentro de este género cinematográfico: imágenes hermosas, representaciones bien pensadas, violencia y un extra de kimchi.

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Biografía de la escritora

Johannys Torres Cedeño cursó su grado de bachillerato en Comunicación Audiovisual en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras.  En la misma universidad completó su grado de maestría en Comunicación, especializándose en Teoría e Investigación, con la tesis titulada “Violencia y memoria en Oldboy y A Serbian Film.”  Actualmente es investigadora, bloguera y futura estudiante de doctorado.

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