Jorge Chafey: “Cambié mi ecuación”

Predominaba el hambre cuando nos encontramos. No quise admitir de entrada que estaba loca por ir a comer pero como sea, de alguna manera, la mirada de “estoy a pura dieta de huevos y vegetales” me delataba ante la lectura rápida que hacia Jorge de mi hambrienta hipocresía.

“¿Estás segura de que no tienes hambre? Pues mira que yo sí”, me comentó con cierto sarcasmo. Sin llegar a decisión alguna, pero a sabiendas de que unas empanadillas iban a resolver el asunto, caminamos automáticamente en dirección a Productos Gostosos en la avenida Ponce de León.

Al llegar encontramos la puerta cerrada, esa trágica imagen de los horarios limitados por la sequía y el racionamiento. Así que desistimos de la fritura nuestra de cada día y como buenos perdedores sucumbimos ante la idea de ir a comer pizza.

Ese siempre es el Plan B, además, que comenzar una entrevista con hambre puede ser un mal augurio.

Jorge y yo nos movilizamos a Sofia’s Café y allí aprovechamos el espacio para dar inicio a un diálogo pendiente sobre el disco “Carpe Diem”. Uno que se ha subido por partes en diferentes plataformas en Internet, tales como: Soundcloud y Youtube.

Chafey, como lo llama su grupo cercano de amigos y yo desde ahora, es uno de esos peculiares artistas que luego de una larga diáspora en Nueva York, diez años y medio exactamente, decide volver a Puerto Rico con el propósito de enfocarse 24/7 a la producción de su disco. Esta decisión arriba luego de pasar por una crisis existencial que le dejó como respuesta: da todo por lo que amas y haz lo que te apasiona.

 Esos primeros años…

portada0De pequeño, Chafey, estaba fascinado con el radio de su hermano. El mismo tenía un reloj despertador que abría casi todas las mañanas con las canciones de Bob Marley. “Para mi eso era como que ‘¡wao!’, lo máximo. Y desde ahí comencé a escuchar al Bob”, indica mientras procede a dramatizar esa etapa infantil con unas exageradas muecas faciales.

Años después, su tío se convierte en la persona que le inspira a continuar con su preparación musical durante la adolescencia.

“Él era músico y siempre que veía los instrumentos en su casa me daba curiosidad por saber cómo sonaban. Así fue que a los doce años comencé a tomar clases de guitarra. Imagínate en ese entonces llegué a tocar, por la fiebre de hacer algo con la guitarra, hasta temas de Maná. Ya después a los trece tenía mi guitarra eléctrica y empecé a explorar con temas de rock clásico”, dice entre una que otra carcajada.

Ya hacia el final de la década del 90 bajaba en su computadora todo tipo de música. Su colección favorita incluía a Jimmy Hendrix, David Bowie, Iggy Pop, Air, Chemical Brothers, Stone Temple Pilots, entre otros artistas. Sin embargo, a los 18 años, momento en el que se traslada a Nueva York, algo raro le sucede.

“No me identificaba con la música que escuchaba y ahí me adentré más en el funk. Aprendí quién era James Brown y poco a poco descubrí estilos más rítmicos. Además que tenía una tienda de discos al lado de mi casa en Manhattan y el dueño me ponía música brasileira de los 70. Entonces, ahí, me metí de lleno con el Funk que es la música que me identifica”, asegura.

Hacerlo o no hacerlo, ese es el dilema…

chaf0Aunque tiene un bachillerato en Antropología, Chafey, siempre se sintió más inclinado hacia la música. Por esta razón combina su bachillerato con un grado menor en Grabación Musical en la Universidad de Nueva York (NYU). En el 2007 finaliza sus estudios y desde ese entonces se ha encontrado con la disyuntiva de si continuar su carrera musical o hacer otra cosa.

“Después de graduarme me la pasé trabajando de un lugar a otro. El tiempo en Nueva York es una cosa bien loca porque sales del trabajo para luego ir a hacer música. En adición tienes una novia que atender. Y, pues, creativamente no estás terminando las canciones o te tardas un cojón para finalizar un tema nada más”, indica aliviado de la ajetreada vida neoyorquina.

Tomar la decisión de volver a su país no fue fácil pero como sea se tiró de pecho otra vez al Caribe. No obstante, hasta el momento, Chafey se siente realizado ya que ha tocado en los venues musicales de la ciudad El Boricua y El Club 77. Según él, estos son espacios que forman parte de su vida cotidiana desde que llegó Puerto Rico.

“En esos sitios es que janguean mis panas. Gente con la cual comparto los mismos gustos artísticos. Y la verdad es que estaba curioso por tocar en Río Piedras ya que no era un sitio que frecuentaba cuando vivía aquí. Ahora cuando regreso me parece súper interesante el hecho de que todo el mundo comparte alguna narrativa con esta ciudad y la universidad”, dice con entusiasmo.

Por otra parte considera que la escena musical de San Juan es mucho más compacta y unida en comparación a la de Nueva York donde siempre hay cientos de actividades artísticas ocurriendo al mismo tiempo lo cual fomenta un poco el sentimiento de desparrame. Estas razones influyeron directamente en la decisión de regresar a la isla.

“En 2012 saqué un disco en el que lo había hecho todo. Toqué todos los instrumentos, supervisé las mezclas, chequeé todas las canciones, en fin, estaba saturado de trabajo. Y fue en ese momento que me dije: tengo que cambiar la ecuación. En Nueva York no iba a lograr mucho”, me comenta ya con su pedazo de pizza en mano.

“La verdad es que pasas por unos momentos donde te preguntas: ¿Debo hacerlo? ¿No debo hacerlo? ¿Esto me da la felicidad? En fin, te estás cuestionando constantemente. Sin embargo hay un punto en el que te dices: pues sí me voy a tirar por aquí y lo aceptas; que venga lo que venga y que se joda”, dice al darse un bocado.

Carpe Diem y el proceso creativo…

chafdesinformacionLuego de acoplarse a los cambios en su entorno social, Chafey, decide “meter mano” y dar inicio a la producción del disco “Carpe Diem” en el 2014. El titulo, uno muy conocido para los cinéfilos, proviene del filme Dead Poets Society y se traduce en castellano como “atrapar el momento, aprovechar el presente, el instante”.

“El nombre es ideal para expresar ese sentir de cuando tomas otros rumbos en la vida y sigues tus corazonadas. Recuerdo que en ese momento, antes de venir a Puerto Rico, había sacado un disco y las cosas no fueron como quería. Por eso a veces uno tiene que hacer sacrificios. Y más cuando se trata de hacer cosas en el ámbito artístico. You need to seize the moment, como dice el profesor en la película”.

Los temas diez temas que conforman el disco se escribieron mientras vivía en Nueva York. Y, casi todos, giran en torno a los temas de la soledad, el amor y las relaciones humanas en las sociedades posindustriales. Unos temas son ficticios pero la gran mayoría nace de sus experiencias personales.

Cupido Online y las plataformas de buscar parejas en Internet…

“Cuando yo era mesero tenía muchos panas en NY que le metían a OkCupid. Y ellos siempre me decían ‘Hey! I met this girl on this site’ y yo me quedaba como que ¿en serio? ¡Estás al garete tipo! ¿Qué carajos te pasa? Pero después me di cuenta que con eso ya no existía un tabú y que todo el mundo en NY estaba haciéndolo”, recuerda.

Un día mientras esperaba por un amigo en la barra de un restaurante neoyorquino se dio cuenta de que en el televisor habían pasado corridamente dos anuncios sobre páginas de Internet para conseguir parejas.

“Vi dos anuncios de seguido, uno de Christian Mingle y otro de Black Meet Up. En ese momento me quedé como que… ¡Hum! esto está interesante. Y ahí me puse a escribir el tema de Cupido Online”, dice mientras toma de la botella de agua.

Con cierto escepticismo confirma que no usa esas plataformas para conectar con una pareja ideal porque prefiere la interacción humana. No obstante aprueba el hecho de que se ha convertido en un “ítem” necesario para la gente comunicarse, enamorarse o tener sexo casual.

“Es súper bueno que la gente conecte por ahí porque ya casi nadie socializa como antes. Es más si vas a un lugar público vas a notar que la gente está pegá’ en el celular. Pues qué sucede, que el mismo mercado crea estas plataformas de consumo ‘sentimental’ para que la gente pueda conocerse desde la privacidad del hogar, en el tiempo libre del trabajo… y todo esto desde el celular. El tiempo ha cambiado, ahora todo es más flexible”, explica con cierto tono de seriedad.

Sin embargo Chafey piensa que el online dating tiene sus desventajas ya que estas plataformas pueden servir como espacios llenos de espejismos. Por tanto presenta de manera jocosa, en el vídeo musical de Cupido Online, el cómo se dan esas interacciones humanas cuando se rompe la ilusión de la foto editada tras la pantalla del celular o la computadora.

“El vídeo es una exploración de esa escena del online dating. Y por eso uso de personaje principal a un tipo que no tiene suerte. Luego de hacer mi investigación para el vídeo noté que había mucha pichadera en este entorno. Y es que es bien común que el llega primero es al que dejan esperando porque el que viene de último aprovecha el chance para chequearte y si no le tripeas se va”, dice entre risas.

De las relaciones sentimentales y el Sexy Time

El asunto de mantener una relación en esta época se muestra más difícil y deprimente que los días de racionamiento de agua. En pocas palabras el amor está más seco que el embalse La Plata y las ganas de “joder por ahí” está más candente, poderoso y picante que el sol en verano.

Nadie quiere algo “serio” si no una “amistad” con beneficios que permitan el eterno “feeling” de vacilar con quien se venga en gana. En esa línea Chafey escribe el tema de Sexy Time.

“Pues a mí me salió bien natural esa canción porque trata sobre una relación a larga distancia que no se define bien qué es. Nadie sabe si son amigos con beneficios, medio novios, sex buddies, en fin, se mueve por esa zona gris del ‘commitment phobia’ que predomina hoy día”, indica.

Otro de los temas del disco se titula “Palabras No Bastan”, uno que que contiene un tema más serio. En este, Chafey, explica ese momento en el que los sentimientos de desamor y tristeza se encuentran con las sensaciones de alivio y libertad cuando termina una relación que no da para más.

Por otra parte, recuerda que al momento de escribir la canción estaba en la etapa agridulce de una relación que terminaba debido a su mudanza a Puerto Rico.

“El punto de esa canción es que mi mundo cambió cuando terminé con esa relación. Por eso a veces me encontraba mirando el celular cada dos minutos a ver si me había escrito algo, pero después me decía: ‘coño mano qué bueno que saliste de ese rush’. Entonces al minuto siguiente volvía a extrañarla. En fin, se llama así porque tienes tantos sentimientos que no puedes describirlos”, dice un poco confundido todavía.

La música y la celebración en Chafey…

chap2Hacia el final de la tarde recordamos ese martes en el que había tocado en El Boricua. Chafey y yo comentamos el hecho de que la gente estaba pidiendo más luego de finalizar el repertorio.

Llegamos al tema de cuán envuelto estaba el público en su música, uno compuesto, por esa segunda generación de mileniales que ahora debe tener entre 19 y 25 años. Y de cómo nosotros pasamos a ser esa primera generación de la decepción en el amor y ahora nos toca ver cómo ellos exploran quizás con un poco más de esperanzas ese mundo gris de las relaciones humanas.

Ante la pesadez de los treinta a la vuelta de la esquina, ya que ambos tenemos 29 años, Chafey sonríe y con naturalidad vuelve al tema de la música Funk y el porqué le llena tocarla.

“Mira al final la música te lleva a disfrutar quien tú eres, estar a gusto contigo mismo. Lo que yo ofrezco es esa onda. El Funk es para pasarlo bien porque promueve un rato de inclusión y celebración de la vida. Creo que vivimos en tiempos súper difíciles y hay que unirse y bajar la tensión. Hay que tomarse un rato para estar relax y pensar sobre cómo bregamos el uno con el otro. Lo que pasó en El Bori es lo que me gusta, que la gente esté contenta, bailando, pasándola bien. Ese es el feeling que quiero proveer y para eso hago lo que hago”, concluye.


Fotos y texto por: Camila Frías Estrada