ESE CINCO PACINCO POR EL FUTURO

Por: Camila Frías Estrada


El Cinco pa’ Cinco de Río Piedras nació de dos tragedias y de ese continuo reto de construir un mejor futuro para aquellos que se quedaron en el barrio. Corrían los años 2011 y 2012 cuando dos jóvenes residentes en la comunidad de Capetillo fueron asesinados. En busca de generar algún tipo de capital para cubrir los gastos del sepelio surge la idea de un torneo de básquet que cumpliera con ese fin. Al menos así lo recuerda Ángel Pérez, trabajador social de CAUCE, quien antes de contar suspira con esa pesadez típica de los seres humanos que han visto mucho en muy poco tiempo.

“Nosotros perdimos al primero de nuestros muchachos en 2011. Así que en ese año se organiza el primer torneo. Luego en 2012, casi para la misma fecha, perdemos a otro compañero. Por tanto, decido hacer lo mismo para poder generar un capital y ayudar a las familias con los gastos funerarios”, relata el trabajador social del Centro de Acción Urbana Comunitaria y Empresarial.

En el 2013 la dinámica cambia al integrarse los líderes comunitarios de Buen Consejo y Capetillo, Rafael de La Paz y Carlos Sáez. Luego de dos años, el básquet, y otros deportes, se transforman en un puente entre: las comunidades que conforman el casco urbano de Río Piedras, CAUCE y la Universidad de Puerto Rico. Esta unión permite que actualmente un grupo selecto de jóvenes residentes en estos sectores puedan jugar en representación del recinto de Río Piedras a la misma vez que se preparan académicamente para ingresar como estudiantes.

“En 2013 organizamos nuevamente el torneo a petición de la comunidad. Ese fue nuestro primer Cinco pa’ Cinco. Ya para el cuarto torneo, que se da en 2014, el evento toma tanto auge y demanda que llegamos a tener casi 200 personas jugando básquet. Al notar este cambio significativo en la asistencia, Carlos y Rafael y yo, comenzamos a ver otros modelos para expandir el proyecto”, indica Ángel.

Los primeros acercamientos a la Universidad de Puerto Rico

El hecho de que CAUCE es una oficina adscrita a la rectoría de la UPR facilita que Ángel, Carlos y Rafael puedan reunirse con el rector de la Universidad de Puerto Rico, Carlos Severino. La finalidad de esa reunión era discutir las posibilidades de crecimiento académico que podría traer el proyecto de corte deportivo/ comunitario para los jóvenes participantes.

“El rector estaba al tanto de las actividades y por tal razón se interesa en crear un equipo de jóvenes de las comunidades de Río Piedras y que luego, ese equipo, representara a la Universidad de Puerto Rico. En 2014 hicimos la selección y lucimos muy bien”, rememora Pérez con sorpresa, ya que el grupo de jóvenes no había jugado anteriormente básquet organizado.

Aunque la formación deportiva es central en las clínicas de básquet, según Pérez, es mandatorio que cada grupo se integre a un taller que trabaje con algún reto o problema en su comunidad.

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Ilustración por: Omar Banuchi

“El tema del taller que se dio el año pasado, conjunto a las clínicas de básquet, era la relación de los muchachos con su comunidad. Contestando la pregunta de: ¿Qué quieres para Río Piedras? .Por tanto, en el primer Cinco pa’ Cinco organizamos, la campaña: Yo Soy Río Piedras, con el fin de trabajar positivamente la identidad de estos jóvenes como riopiedrenses y dejar a un lado el estigma que a veces prevalece por parte de los que nos ven desde afuera. Ese que dice que ‘venir o ser de un barrio’ es malo o peligroso. Lo que deseamos es todo lo contrario, que no se abochornen por ser de aquí. En fin, que lo digan y lo afirmen con orgullo”, manifiesta Pérez.

Las nuevas percepciones de las comunidades riopiedrenses sobre la UPR y viceversa

Por esa misma línea, de auto reconocimiento y empoderamiento comunitario, Pérez intenta cambiar la percepción que tienen los jóvenes riopiedrenses sobre la Universidad de Puerto Rico y viceversa. Según sus observaciones, todavía el recinto se percibe como un centro académico lejano e inaccesible para las clases trabajadoras. No obstante, esta distancia se ha disipado.

“Esa perspectiva cambia cada vez que uno de nuestros muchachos es aceptado como estudiante en el recinto de Río Piedras. Para nosotros su ingreso es importante porque esta población es distinta, ellos vienen de una clase trabajadora a la que, por diversos factores socioeconómicos, se le ha dificultado mucho más el ingresar a la UPR que a los grupos sociales que vienen de la llamada clase media. Además, lo importante aquí es aclarar que la universidad es para todos ya que parte de nuestros impuestos conforman parte de su presupuesto”, explica Pérez.

El propósito de cambiar esta perspectiva es que las comunidades que viven alrededor de la universidad no perciban el recinto de Río Piedras como un espacio al que solo asiste la élite educada del país. Si no que la sientan como parte de su comunidad o como una estructura académica inclusiva donde les es posible progresar dignamnte al realizar un bachillerato o una maestría en dicha institución.

“Y hemos logrado el compromiso porque actualmente la UPR es la entidad que está financiando el entrenamiento y los instrumentos necesarios para que los jóvenes de nuestras comunidades puedan desarrollarse plenamente en diversos deportes. También han puesto a nuestra disposición sus facilidades deportivas y recursos para que los jóvenes puedan estudiar para su examen de entrada a la Universidad. Así que hemos visto un gran progreso con este proyecto”, concluye Pérez.

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Rafael De La Paz y Carlos Sáez/ Foto por: Camila F.E.

Carlos Saéz y Rafael de la Paz: “El entusiasmo ha sido grande”

Son la mano izquierda y la mano derecha de Ángel Pérez, sin ellos, la expansión del Cinco pa’ Cinco no hubiese sido posible. Ambos sirven de entrenadores y mentores para los jóvenes que participan en las clínicas de básquet todos los años. Su oficio es motivar a sus comunidades con el fin de construir un mejor futuro para los jóvenes a tráves del deporte. Actualmente su trabajo y agenda han dado buenos frutos.

“Ángel Pérez se acercó a nosotros, a las respectivas barriadas donde vivimos, y pues así comenzamos a ayudarlo. Ya llevamos dos años y ahora estamos comenzando con el tercero. El entusiasmo ha sido grande. Recormados que al segundo año del torneo los muchachos donde quiera que nos veían decían ‘¡Mister! ¡Mister! ¿Qué vamos a hacer? ¿Vamos a jugar?’”, explican entre risas ambos líderes.

Las clínicas de baloncesto comenzaron en septiembre de 2015 para los jóvenes de 13 a 19 años. Esto es lo que se conoce como la categoría novicio y juvenil. Durante dicho mes ambos líderes imparten la clínica sobre los Fundamentos del Baloncesto. Ya para el mes de octubre y noviembre da inicio el Torneo o la competencia intracomunitaria. Luego de que finaliza el Torneo, los líderes comunitarios continúan su trabajo con el proyecto de novicios, que es el equipo seleccionado para representar a las comunidades en el torneo de la Federación de Puerto Rico.

Según de la Paz, el año pasado 50 jugadores de las comunidades riopiedrenses tuvieron la oportunidad de participar en la iniciativa deportiva.“Después del Juego de Colores –o el conocido Cinco pa’ Cinco- hacemos el Try Out para crear el equipo de novicios que patrocina la UPR. Luego de esto, ellos representan a los Gallitos en los Torneos. No obstante, todos tienen oportunidad de clínica y de jugar en el Torneo de Colores. Pero en la selección se escogen a doce jugadores que forman el grupo de novicios que juegan después para la UPR”, explica.

El actual compromiso de la Universidad de Puerto Rico en las comunidades riopiedrenses y los frutos de dicha conexión

La Universidad de Puerto Rico se encarga de todo el aspecto económico ya que uno de los problemas que tenían los jóvenes de las comunidades particpantes era que había mucho talento pero a pesar de tenerlo provenían de familias con ingresos económicos limitados.

“La realidad es que muchos no tenían la oportunidad de llevarlos a ese nivel de competencia. Y ese es un proceso en el que hay que pagar entrenadores, uniformes y la inscripción de la Liga. La UPR se comprometió con la comunidad en ese aspecto económico, pagaron los uniformes e incluso nos proveen el transporte”, aclara Sáez al también puntualizar que ahora su trabajo tiene una paga.

Ambos concuerdan con que el propósito final de este proyecto comunitario es que los jóvenes puedan tener acceso a una educación universitaria. “Al ver que pueden entrar a estudiar y representar a la UPR me sorprendo porque eso era algo que antes no pasaba. La UPR también les da a nuestros muchachos apoyo en materia sicológica, entrenamiento físico y eso crea un gran entusiasmo no solo para que jueguen sino para que también puedan crear un futuro académico en la universidad”, relata Sáez.

En conclusión de la Paz recalca que “ otro de los propósitos es sacarle provecho sanamente a la juventud. Es hacer posible que se cumplan las metas que tienen estos muchachos en la vida. No solamente a través del atletismo sino con su educación, conseguir que terminen su bachillerato o la maestría en la UPR. En fin, que no se queden aquí en el barrio con solo un cuarto año, si no llevarlos más allá exponerlos a otro mundo lleno de retos y sueños que cumplir”.


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