UNA COLILLA DE CIGARRILLO ES LETAL

Por: Camila Frías Estrada


En el 2014 se recogieron aproximadamente cinco mil colillas de cigarrillos en la zona litoral norte, Isla Verde. Este problema nos plantea que para ser coherentes debemos de practicar lo que pensamos. Y para serlo debemos comprometernos con la modificación constante de antiguas prácticas, en sí, poner en duda lo que entendemos como “normal”.

Por ejemplo, si pretendemos realizar la idea de mantener una ciudad limpia no deberíamos botar nuestra basura en los espacios públicos. No obstante, es común el ver como muchos fumadores desechan sus colillas irresponsablemente en la calle, la plaza o la playa, sin saber cuál será el alcance o impacto ambiental de tal desperdicio.

Entonces, ¿cómo educar al fumador desinformado sobre los peligros de una colilla en los cuerpos de agua del país?

Para contestar la pregunta me reuní con dos ambientalistas y gestores comunitarios, Jorge Gutiérrez y Stephanie Anderson, durante el Jueves de Río Piedras celebrado en el mes de septiembre de 2015.

Ese día ambos se comprometieron desde temprano en la tarde a trabajar con el problema de las colillas de cigarrillo en el casco urbano de Río Piedras a través de una jornada de limpieza y de concientización a la comunidad de fumadores que allí trabaja y reside.

El impacto de una colilla en los cuerpos de agua de Puerto Rico

“Debemos entender que una sola colilla es letal y suficiente para terminar con la vida de un pez en el ambiente marino y acuático. El mero hecho de vivir en una isla es un indicativo de que todos nuestros cuerpos de agua están conectados”, indicó Gutiérrez quien es integrante y coordinador del Capitulo Estudiantil de la Sociedad de Ambiente Marino (CESAM) de la UPR Recinto de Río Piedras.

Para esta actividad los egresados de la Universidad de Puerto Rico construyeron un cenicero gigante, con la forma de un cigarrillo, que nombraron: El Colillón. Este sirvió para depositar todas las colillas encontradas en el área durante la tarde y la noche.

foto del cenicero
El Colillón/ Foto por: Camila F. E.

“Con este Colillón hemos hecho varios acercamientos a los fumadores explicándoles que las colillas de cigarrillo no son biodegradables. Que las mismas contienen plástico, plomo y arsénico. Y que cuando las tiran al piso se nos van por las alcantarillas que conectan directamente con nuestros cuerpos de agua. Así que este es el esfuerzo educativo ambiental de la noche”, explicó Anderson quien es gestora comunitaria en el Centro de Financiamiento Ambiental, Green P.R. , de la Universidad de Syracuse.

Desarmando el mito del fumador

Uno de los mitos que habitan en la desinformada imaginación de algunos fumadores es que la colilla será recogida por algún empleado del municipio. Por tal razón, tirarla a la calle no presenta para ellos ningún peligro. Sin embargo, este pensamiento es totalmente erróneo.

“Pues hoy mismo vimos a un señor que al terminar de fumar tiró la colilla a la calle. Me acerqué y le pregunté que a dónde él pensaba que iría a parar la colilla. A esto me contesta que alguien, en menos de tres minutos, iba a recogerla. Lamentablemente esto no es cierto porque la realidad es que no hay empleados 24 horas al día 7 días a la semana velando por las colillas de todos los fumadores. Y es muy posible que se quedé ahí, que llueva y que llegue a la alcantarilla”, narró Gutiérrez.

¿Qué es la escorrentía de las aguas pluviales?

El proceso que se comprende por el trayecto de la lluvia hacia las alcantarillas se define como la escorrentía de aguas pluviales. En este transcurso las aguas pluviales pueden recoger basura, químicos, suciedad y otros contaminantes y fluir hacia el alcantarillado pluvial o directamente a lagos, arroyos, ríos, humedales o aguas costeras; impactando de manera negativa diversos cuerpos de agua en un país dado.

En otras ciudades del mundo esta situación no se toma a la ligera. Por ejemplo, en París el acto de tirar una colilla al piso puede conllevar a una multa entre 35 a 68 euros. Según la periodista Mar Selva, este decreto por parte del ayuntamiento parisino fue implementado al contabilizarse que anualmente 350 millones de colillas terminaban en las calles de París.

Trabajo comunitario en Capetillo, Río Piedras

Al no existir un tipo de reglamento municipal en Puerto Rico que multe al fumador inconsciente, Gutiérrez y Anderson, han optado por crear jornadas de limpieza y campañas educativas a nivel comunitario. Actualmente ambos trabajan en un interesante proyecto de concienciación medio ambiental en la quebrada Juan Méndez localizada en la comunidad de Capetillo.

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Gutiérrez y Anderson  discuten la posibilidad de un Río Piedras libre de colillas/ Foto por: Camila F.E.

“Todas las alcantarillas que están en la calle 11 y la Calle Padre Colón conectan directamente con la quebrada Juan Méndez. Hasta ahora hemos hecho y documentado dos limpiezas en las que recogimos: botellas de agua, sobertos, colillas de cigarrillo, latas, cristales y zapatos. Luego de que el proyecto cierre, vamos a pintar un mural en Capetillo. Conjunto a esta actividad hemos una intervención educativa colocando varios afiches, próximos a las alcantarillas, que expliquen este problema”, concluyó Anderson.