DE VISITA POR EL HUERTO URBANO DE CAPETILLO


 

Por: Némesis Mora

A solo unas cuadras del casco urbano de Río Piedras, ráfagas con olor a cilantrillo y orégano fresco inundan la nariz de quien se acerque a Capetillo Abajo. Una vez en la calle 12, esquina calle Parque, se escuchan las voces de jóvenes mientras se encargan de la siembra y cosecha del Huerto, Vivero y Bosque Urbano Comunitario. Ya han pasado siete años desde que el proyecto inició y la calidad de los productos sigue siendo la misma, aunque con mayor alcance dentro del comercio local.

En palabras de Ángel Guevarez, coordinador comunitario del huerto, los jóvenes y niños de la vecindad riopedrense son el corazón del proyecto. “Si no fuera por ellos, no existiera ni una sola plantita. Ellos son los que se encargan de transplantar y sembrar lo que está aquí en el huerto”, aseguró Guevarez.

Parte de los frutos que nacen de este verde espacio, son distribuidos para el consumo de los vecinos de Capetillo. Las demás cosechas, son puestas a la venta a un precio accesible para el beneficio de los pequeños comerciantes y ciudadanos de a pie.

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Productos del Huerto/ Foto por: Camila F.E.

Según explicó el coordinador, el huerto de Capetillo ha logrado mantener una buena relación con todos los clientes que vienen en busca de productos frescos y orgánicos. Por dar un ejemplo, el Departamento de la Comida, un proyecto de comida ecológica en el corazón de Santurce, es uno de los clientes fijos con los que cuenta el espacio comunitario. De hecho, la organización llega todos los lunes hasta el huerto urbano para recoger rúgula, mostaza, orégano, kale, guanábana, naranja, piña, plátano, guineo, cilantrillo y perejil. Con estos productos, los chefs del Departamento de la Comida preparan platos orgánicos y veganos para todo tipo de paladar.

Two shot conversation frontal
De izquierda a derecha: Ángel Guevárez  y Némesis Mora. Ambos exploran el Huerto y sus productos/ Foto por: Camila F.E.

“Tenemos un cliente que lleva tres años consecutivos buscando su rúgula aquí en el huerto. Tenemos varios clientes fijos que vienen una o dos veces al mes. A veces vienen hasta más seguido”, señaló el coordinador del huerto comunitario.

Además de la siembra, cosecha y mercadeo de productos orgánicos de temporada y árboles nativos, este espacio cuenta con la quebrada Juan Méndez y un bosque que, aunque con algunos escombros, transmite tranquilidad y logra anular cualquier sonido que provenga de la ciudad.

Este proyecto comunitario, donde la autogestión, el liderato comunitario y la calidad de los productos son prioridad, también ofrece tutorías a estudiantes de Capetillo. Esto ha sido posible por medio del trabajo en conjunto entre los vecinos del barrio riopedrense y el Centro de Acción Urbana, Comunitaria y Empresarial (CAUCE), adscrito a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP).

Las ganancias que se obtienen de las cosechas se dividen para costear las necesidades del huerto, como la compra de semillas y herramientas, y para los jóvenes que allí trabajan.

Angel sonríe.
Ángel Guevárez explica cómo se financia el proyecto a largo plazo/ Foto por: Camila F.E.

“Si ganamos 300 dólares, ese dinero se divide entre los muchachos y un 10 por ciento para las cosas que hay que comprar”, dijo el coordinador del espacio.

El huerto urbano de Capetillo también brinda talleres para construir huertos caseros y preparar composta, producto que dio paso a la idea de desarrollar un huerto urbano y comunitario en Río Piedras.

“Todo esto fue una iniciativa entre los residentes y jóvenes de la comunidad en un viaje que tuvimos hacia las Cabezas de San Juan. En esa visita, nos enseñaron a hacer composta y a uno de los jóvenes se le ocurrió que era buena idea hacer composta para la venta y poder costear las actividades recreativas que se llevan a cabo en la comunidad de Capetillo. De ahí nació toda esta idea del huerto urbano”, manifestó Guevarez con emoción.

Antes de construir el huerto…

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En las tierras donde se sitúa el huerto urbano de Capetillo en la actualidad, fue por años el hogar de 22 familias, luego expropiadas por el gobierno. Tiempo después, el espacio se convirtió en el vertedero clandestino del área.

“Decidimos que este lugar era un buen espacio porque quedaba en una de las calles principales de la comunidad. Además de que queríamos sembrar y necesitábamos nuestro buen espacio y en Río Piedras no encontrábamos lugar así para poder cosechar, cultivar y educar sobre el ambiental”, confesó el coordinador del huerto urbano de Capetillo.

Una vez se unieron las fuerzas entre residentes y voluntarios, este proyecto logró desarrollar el apoderamiento comunitario y fortalecer la estructura económica y comunitaria de los residentes de Capetillo.

Niño juega en la quebrada
Niño de la Comunidad de Capetillo juega en los predios del Huerto/ Foto por: Camila F.E.

Para saber más sobre esta iniciativa comunitaria haz clic aquí.

Puedes comunicarte con el gestor comunitario Angel Guevárez dando clic sobre su nombre.