CINCO MÁS SIETE ES IGUAL A DOCE: HACIA UNA VISIÓN HISTÓRICO-SENSORIAL DEL EXILIO ENMUDANZA DE LOS SENTIDOSDE ÁNGELA HERNÁNDEZ

Por: Wilfredo José Burgos Matos


Mudanza de los sentidos, de la dominicana Ángela Hernández, narra la historia de la República Dominicana a través de los ojos de una niña, cuya familia, por insuficiencias económicas y motivaciones políticas, se ve forzada a salir del espacio en donde reside y se traslada hasta la capital para progresar. Por medio del discurso lingüístico-literario vinculado a los sentidos que propone Rudolf Steiner es que el personaje central, la niña Leona, describe el proceso de adaptación que experimenta junto a su familia al mudarse desde el campo hasta Santo Domingo.

Primero, este estudio presentará los hechos históricos, entre los años 1930 y 1961 en la República Dominicana(1), para luego relacionarlos y contrastarlos con las realidades de la parentela de Leona y las circunstancias que los motivan a superarse mediante el exilio. Por medio de la propuesta del filósofo Steiner y su teoría antroposófica de los doce sentidos(2), reflexionaré en torno al conocimiento que tiene esta niña de la naturaleza humana de su conjunto familiar, aspecto que le permite combinar lo sensorial con la interpretación de su mundo y las crudezas cotidianas que tienen que sobrepasar para por fin mudarse y, finalmente, adaptarse al modelo de la ciudad en constante apogeo. Ese espacio urbano que es multicultural(3), diverso, en el que la multitud de voces puede silenciarse al contraponerse a referentes y experiencias ajenas a los lugares de procedencia.

Una historia que trastoca los sentidos

La dictadura impuesta por espacio de 31 años en suelo dominicano estuvo definida por varios aspectos que le brindaron un toque de esencial intriga al andamiaje político que implantó Trujillo. Como indica el historiador Gerardo Gallegos, entre varias cosas, su agenda se distinguió por la creación de servicios de inteligencia, la fundación de un partido único (Partido Dominicano), la conformación de una ideología para sustentar al régimen, el anticomunismo, el culto a la hispanidad, el racismo antihaitiano (aún cuando una de sus abuelas era de Haití) y el catolicismo acrítico.

El especialista añade que el dictador mandó a asesinar los líderes de la oposición, castigó varias minorías disidentes, impuso el autoritarismo, el culto a la personalidad y militarizó las instituciones; así impuso el miedo en la cotidianidad dominicana de entonces. De esa misma forma, y en su búsqueda por estructurar el modelo capitalino, concentró gran parte de sus fuerzas en modernizar el área con inversiones exageradas que desbalancearon el presupuesto y dejó en el abandono a casi el 90 por ciento de la población, ya que sólo un 10 por ciento habitaba en Santo Domingo. Es entonces cuando la pobreza extrema y el abandono gubernamental obligan a la gente a concretar un exilio interno con el fin de subsistir y progresar en una sociedad desigual.

Este afán de modernización concentrado en la capital, provocó a su vez la apertura de la brecha entre los ricos y los pobres a partir de las acciones que Trujillo tomó para embellecer y concentrar su agenda en la zona donde se encontraba, y todavía se encuentra, el poder central de Dominicana. Sobre esto trabaja el también historiador y educador Frank Moya en su Modernization and change in the Dominican Republic cuando presenta que:

Aún cuando la economía y la sociedad han crecido y se han modernizado en el curso del siglo XX, los gobiernos, empresarios y políticos no han sido capaces o no han querido reformar las estructuras de apropiación de la renta y de distribución del ingreso nacional para lograr que la riqueza generada sea mejor distribuída entre la población (Moya, 215).

Según interpretado por la profesora Myrna García Calderón, en su análisis sobre la novela en cuestión, en Culturas híbridas, Néstor García Canclini también describe las relaciones entre una modernización socioeconómica incompleta, la modernidad que ésta ha producido y las tradiciones que ha tratado de superar:

Dice el antropólogo que, mientras la idea más extendidad de la modernidad implica la desaparición de tradiciones premodernas, en América Latina tales tradiciones perduran a pesar de décadas de modernización (García, 94).

Precisamente a este hecho tiene que enfrentarse la familia de la novela para, finalmente, irse de su lugar de procedencia. La niña Leona va a tener acceso a la realidad social y a los conflictos políticos que la rodean por medio de su madre y de su hermano. La madre lucha a toda a costa por criar seres de bien. Además, intenta mantener un balance en el trato que tiene con cada uno de sus hijos. Asimismo, está su hermano Virgilio, cuya influencia sobre la vida de la Leona será de vital importancia para el proceso de adecuación de la familia a un entorno desconocido.

La experiencia individual que luego se combina con el entendimiento de la realidad de quienes nos rodean, es a lo que se refiere Steiner con sus doce sentidos, que describió en una conferencia que dictó en Dornach, una comuna suiza, el 8 de agosto de 1920(4). Tanto la madre como Virgilio dan a la niña una serie de claves y factores con los que ella puede entender su entorno y moldear su propia personalidad.

Entonces, aparte de los habituales, que son cinco, Steiner le suma otros 7, en total 12: percepción de la propia interioridad (tacto, vida, movimiento, equilibrio), percepción del mundo (olfato, gusto, vista, calor), y, los que son de esencial importancia para esta investigación, los de percepción de la interioridad del otro (oído, palabra ajena, pensamiento ajeno, yo ajeno)(5).

Es en la medida en que esta niña logra internalizar lo que representa su hermano de acuerdo a las hazañas que él logra y que evocan gran admiración por parte de ésta, que, desde su perspectiva, nos lleva hasta la conclusión definitiva de su travesía. Es decir, ella reconoce su vida y su lugar de procedencia, entiende el mundo de carencias que la rodea y cómo las personas que están allí se proyectan y se manifiestan en ese entorno. De la misma forma, también tiene la capacidad de interpretar, definir y asimilar el comportamiento de la madre y de su hermano para lograr la adaptación a la mudanza tanto física como espiritual y emocional.

Una interpretación amplia cinco más siete es igual a doce

El suceso que determina, principalmente, el desarrollo de la historia es el de la mudanza. Con el propósito de asegurar un mejor futuro para los suyos, vemos a través de los ojos de la niña a una madre que se arriesga y se traslada a la ciudad física y espiritualmente junto a los suyos. La sed de movilización se va acentuando cada vez más durante la narración por diversos motivos que, más allá de lo económico, trascienden hacia una fase personal, así como también le presta atención a la disidencia de su hijo: “[…]más ansiosa nuestra madre porque viviéramos en un lugar donde reinara el anonimato. Por Virgilio y por ella, acosada por las habladurías de odio desde que dio cabida a las visitas de Demetrio Alonso” (Mudanza de los sentidos, 24)(6).

Claramente, en el afán de exiliarse se integran los tres grupos de sentidos, de propia interioridad, percepción de mundo e interioridad del otro, pues la niña reconoce las realidades que la rodean y cómo se debe actuar para alcanzar el progreso una vez se muden, y entiende, de manera muy certera, los hechos que se debaten en la mente de su madre Beba debido a la falta de consideración que representaría quedarse en La Vega(7), por lo que inmersa en su realidad buscaba una respuesta al exilio necesario: “Los augurios iban y venían. Beba contemplaba la sombra del alero, las pintas carmesíes en las hojas corazón, el cielo de noche, las marcas grabadas en las piedras y lo que recordaba de los sueños, procurando algo que le indicara que mudarnos iba a ser un evento propicio” (24).

Leona percibe la ansiedad de su madre al verla querer interpretar signos positivos en la naturaleza que le brindaran el visto bueno a su decisión de mudarse. Entonces, una vez se concreta en primer lugar una mudanza física a la capital, el gobierno escoge la casa que habitaban para convertirla en un cuartel, por lo que nuevamente se cambian a una más pequeña, pero en el mismo ambiente citadino. En ese suceso, comprobamos las enseñanzas que le diera Virgilio a su hermana sobre el abuso de poder del régimen y cómo los menos agraciados tenían que adherirse a esos patrones de mando y, víctimas del sometimiento, sufrirlos. Un ejemplo claro lo notamos en uno de los regresos repentinos de éste cuando hace referencia a “Chapita”, apodo con el que ridiculizaban a Trujillo:

El maldito Chapita, Chapón, mojón, mojiganga, muerengena, vinograte, sitrichado, satancebro… Virgilio regresó peor, queriendo apear los retratos de los setos; poniéndonos a concebir juegos de palabras para que aprendiéramos a abominar al muy pendejo que nos habían metido a la cabeza junto al Santísimo Sacramento del Altar, haciéndolo parte del “dolor de corazón y propósito de enmienda” de cada día. Lejos, donde lo desterró Beba, sí que llegaban las ondas radiales, hasta las de otros países, desde donde se disminuía al Jefe. “Cajón, cagón, cachimbo de fete”. Ahora sí que estaba enliado Virgilio, y nosotras, encantadas, formando palabras malas, en secreto… (50)

Otro ejemplo claro de ese odio que destilaba Virgilio se percibe desde el inicio cuando cuenta el suceso del sacerdote que, por hablarles sobre la realidad que atravesaba el país, fue asesinado y se ordenó mostrar su cadáver como espectáculo público. Asimismo, se percibe el miedo de la madre ante la disidencia y el enojo de su hijo:

Fugado de Haina, donde se encontraba estudiando con beca. Llegó anticura, antiiglesia, antijefe. “Eso faltaba”, murmuraba Beba, trémula, corriendo a la calle a ver si venía algún vehículo que pudiera haber captado sus palabras. Era bastante extraño su susto. Virgilio lo único que pronunciaba, y con ganas, era “Chapita”; tarareaba el vocablo como si estuviera fastidiando a alguien. Además, por la carretera paseaban pocos vehículos. Intrigadas, seguíamos a Beba suplicando a Virgilio. Pero él quería injuriar al Jefe que había mandado a ahorcar al único sacerdote bueno del internado; quería también desquitarse de los demás curas, de unos porque sobaban a los chicos, de otros porque no se atrevieron a denunciar lo del sacerdote colgado del árbol de mango… (21).

Moya Pons indica que “las medidas de control impuestas durante la dictadura de Trujillo sólo son comparables con las establecidas en la Unión Soviética bajo Stalin y manejadas por la KGB y las vigentes en Alemania del Este bajo la Stasi” (Historia de la República Dominicana, 447).

Este asunto Virgilio lo tenía muy claro y por eso funge como creador de la conciencia de su hermana, quien tenía una mente cargada de imaginación: “Él me recordaba que yo iba a ser jueza, para lo cual no me serviría la mente fantasiosa. Pero cuando le explicaba la otra parte, exclamaba: ‘¡Ah!, eres una antenita; hay gente que son antenas’. (An-te-na.) Por suerte, no había perturbación a la que él no aportara luz. Aunque era bastante raro lo que me ocurría” (60).

La percepción de la propia interioridad de la niña apunta a un elemento muy interesante para repensar, de manera muy comedida, los sucesos que nos muestra, pues su juicio y perspectivismo es inocente pero certero, ágil e irrefutable. Se trata de la realidad a la que se enfrenta la gran mayoría de un pueblo golpeado por un dictador vorazmente autoritario. En ese sentido, vemos cómo el reconocimiento de esa disparidad que viven se agudiza desde el lugar al que se han movido, esa ciudad multicultural que traga el espíritu de los que llegan a probar su suerte, que se encuentra en un hormigueo constante y que en nada se parece a La Vega:

[…] en este espacio, en cambio, lo extraño prosperaba en el runrún abigarrado y en las emanaciones incesantes. Olía a carbón ardiendo, a levantamiento de ceniza sobre la que ha llovido. Inhalaba por la garganta, y por un rato estuve dejando que mi memoria se entendiera con las emisiones del entorno. Estábamos en la Ca-pi-tal. No había murmuraciones, ni primas peinándome, des-pei-nán-do-me, ni Calixta, ni maní envenenado, ni Noemí mordiéndose socarrona la lengua                              (93).

Entretanto, lo que dictará una transformación en el modo de percibir el espacio citadino, es el apego a la figura de Virgilio, que es precisamente lo que Steiner presenta en su teoría antroposófica cuando asegura que: “vivimos con las almas de los otros, de la misma manera que vivimos con los colores y con los sonidos, y el que no coge esto no conoce nada de la vida del alma” (Antroposofía, 49). La percepción de Leona sobre el carácter y la valentía de Virgilio no perece ni aún después de su muerte. Es el recuerdo de su hermano el que, a través de los sentidos de la interioridad del otro, la transporta hasta su espacio de procedencia, ese lugar que en plena esencia es la representación viva de su ser querido y adorado:

Virgilio se parece demasiado a mi recuerdo. Esa frase era una leve sensación en mi espíritu. Cuando intentaba entenderla me llegaban a la cabeza fotografías, escalones, conversación entre personas desconocidas, el sonido de la trompeta y el río Yaque. Nada coherente. Presentía que mi hermano no iba a durar mucho con nosotras. Él no correspondía a este patio angosto, ni a este poco de gente. Lo sentía anegando el sitio, el barrio, la ciudad” (107).

Efectivamente, Virgilio desaparece una vez regresa a las montañas y nunca más vuelven a saber de él. Se aleja del seno familiar para proteger su vida y la de sus parientes, por lo que su huída le sirve para combatir al régimen desde el clandestinaje mientras sus allegados le guardan, al final de todo, a través de su recuerdo.

La traslación sensorial que se completa (aún) con la realidad histórica(8)

Virgilio, es decir el recuerdo del hermano admirado, le provee a Leona una manera de trascender y dar fe de la adecuación que tanto anhelaba: “Habíamos concluido la adaptación. Virgilio sabía cuándo y cómo regresar. De nuestra parte, sabíamos que el hombre de carne, pulso y huesos podría llegar a confundirse con su recuerdo; y sería el recuerdo aquello que poseería armazón y bríos dentro de nosotras” (123).

Así la voz principal, por medio de la percepción de su entorno y los integrantes de su familia, posibilitó que se entendieran las dificultades de la época, tanto económicas como políticas, conociendo e internalizando los traspiés y las personas que jugaban un papel esencial en su contexto cotidiano. Primero, a través de los ojos de su progenitora, accedió a la realidad al comprender el instinto materno que la obligaba a tomar decisiones trascendentales. Segundo, entendió la realidad opresiva del dictador con las enseñanzas de su admirado hermano Virgilio. Asimismo, vivió en carne propia la crudeza del espacio del poder del régimen, esa ciudad transformada y alejada de la realidad del Cibao, su lugar de procedencia. Por último, pudo concebir que a pesar de la mudanza nada permaneció más vivo que los valores familiares que se agudizaban a través de las memorias, ese espacio de la mente que tiene la capacidad de redimir y compensar el horror que Leona y los suyos viven en el presente.

La niña, para poder tener una conciencia clara de lo que estaba sucediendo a su alrededor tuvo que descifrar la intimidad, el fondo y el alma de los suyos, su madre y su hermano. Su constante admiración, el deseo de mencionarlo y recordarlo es la prueba quintaesencial de que Leona necesitó reflexionar sobre la naturaleza de ese ser querido, sobre todos los demás, para poder comprender la brutal opresión que sufrió el país durante el trujillato. Su hermano, como disidente, le posibilitó comprender la cruda verdad que afectaba directamente a una mayoría en la República Dominicana.

Asimismo, la pequeña entendió por medio de los actos y palabras del hermano y de la madre, que nada permanace más vigente que su casa, su hogar y su origen a pesar de los impedimentos y el caos que representa trasladarse, constantemente, de un lugar a otro. Para poder afianzar ese compromiso relacionado intrínsecamente con lo que su familia es y su propia identidad, los sentidos que necesitó, más allá de los habituales, fueron los añadidos en ese conjunto final de la teoría de Steiner: oído, palabra ajena, pensamiento ajeno, yo ajeno. Leona escuchó, de manera muy atenta, lo que decían los demás, entendió los razonamientos ajenos a su imaginación (más que cualquier otros, los de su hermano) y pudo captar, de manera muy certera, la cualidad patriótica y de lucha que los llevó hasta el lugar donde, finalmente, lograron adaptarse.

Notas

 (1)Para el año 1931, llegó al poder presidencial un general de alto rango militar, Rafael Leonidas Trujillo. Mediante una agenda cargada de corrupción logró utilizar un ejército que reprimió a los miembros de la Junta Central Electoral, quienes optaron por renunciar y, sin oposición alguna, el 16 de mayo del mencionado año, obtuvo la victoria en unas elecciones fraudulentas. Desde ese entonces, el país no ha conocido régimen más represivo.

(2)Steiner, filósofo austriaco, fundó la antroposofía, que busca elaborar una comprensión global del hombre y del mundo, aspiración antigua y atractiva a tantas épocas y personas. Éste la describía con una base en lo que denominó “mundos espirituales”, los cuales se dirigían hacia una epistemología del espíritu individual que propiciara una conexión con la espiritualidad del universo y el entendimiento de lo que nos rodea. Del propio Steiner en Anthroposophical Leading Thoughts: “Pueden ser antropósofos quienes sienten determinadas cuestiones sobre la esencia del hombre y del mundo como una necesidad tan vital como la que se siente hambre y sed”.

(3) Me refiero al término multicular como lo conciben Jordi Borjas y Manuel Castells en La ciudad multicultural, artículo en el que indican que el mundo es étnicamente diverso y las ciudades concentran y expresan dicha diversidad. Sin embargo, a la par de la mezcolansa de etnias y clases sociales, hay un discrimen y una segregación que es inherente a ese espacio urbano.

(4) Se trata de la conferencia Man’s Twelve Senses in Their Relation to Imagination, Inspiration, Intuition. La tradujo al inglés Stephen Briault.

(5)La idea de Steiner no fue, en primera instancia, llegar a teorizar sobre siete sentidos adicionales. El fundó el movimiento antroposófico conversando con diferentes filósofos y amigos que luego lo llevaron a la fundación de un colectivo que se dedicaba a filosofar sobre el asunto. Entonces, una vez tenía clara la idea central de lo que trabajaba su sociedad, reflexionó sobre el asunto de los sentidos en Los enigmas del alma y, de pronto, terminó ampliando los sentidos que conocemos habitualmente y que son esenciales tomar en consideración para repensar y entender la temática del estudio que presento.

(6)A partir de este punto utilizaré Mudanza de los sentidos, publicada por Ediciones Siruela, en el 2003.

(7)La Vega aporta grandemente al sector agrícola desde tiempos de Trujillo. Sin embargo, los campesinos que constantemente laboraban en beneficio del desarrollo de estas tierras recibieron una mala jugada (entre tantas) de parte del dictador. Y es que, prefirió arrebatar gran parte de los terrenos que estos pequeños agricultores trabajaban y fundó varios ingenios de los cuales, entre 14, llegó a ser dueño de 10. He aquí otro ejemplo del autoritarismo hegemónico que distinguía a Trujillo a costa del sufrimiento de la mayoría de un pueblo.

(8)Como se ha expuesto a lo largo del análisis, era necesario este exilio que recoge no sólo la novela, sino también la historia, por lo que resultaba imprescindible trasladarse en todos los sentidos hasta un espacio nuevo y ajeno al anterior. Si había un deseo de superación certero, las familias debían moverse y “jugárselas” para poder subsistir en un país cuya brecha entre ricos y pobres (que se marcó principalmente desde estos tiempos) es cada vez mayor. Si revisamos la realidad dominicana, o preferimos reflexionar en torno a la puertorriqueña, los espacios citadinos siempre han sido propicios para igualar el distanciamiento entre clases aunque sea únicamente teniendo un sustento simple (trabajo).

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b&whiteWilfredo José Burgos Matos es escritor, periodista, cantante y gestor cultural de Puerto Rico radicado en Nueva York. Actualmente, hace un doctorado en el Graduate Center de la City University of New York, donde estudia la bachata dominicana en su contexto transnacional, así como la  literatura caribeña contemporánea.


Nota: Esta reflexión fue presentada por el autor en el III Congreso Internacional sobre el Caribe en la Universidad Carlos III de Madrid, en el otoño de 2014.