En este  articulo exploro desde la lingüistica la palabra bellaco y cómo esta pasó del Latín vilis (despreciable, bajo, vulgar; significado que se conserva igual en el italiano vigliacco y en el portugués velhaco) a tener en Puerto Rico una vasta gama de significados primordialmente relacionados a la esfera sexual y a la del placer en general.

¿Cómo bellaco se transformó de un significado originario tan negativo, que conserva en las otras islas caribeñas, a uno tan distinto en Puerto Rico? 

Existen diferentes hipótesis sobre el origen de bellaco. Algunas de las teorías afirman que pueda derivar de la palabra celta “bakkallakos”, que puede traducirse como “pastor”, o del vasco “vilhakatu”, que es sinónimo de “maltratar,tirar del pelo” o del latín “bellum”, “batalla”.

Sin embargo, la que yo más acredito es que deriva del latín “vilis”, que significa bajo o menospreciable. Con el substantivo ‘vilicus’ o “villanus” se denomina al campesino, al granjero, a la persona que está en contacto con la tierra y quien trabaja en la villa, o sea, al villano. Ya podemos notar cómo esta palabra, ‘villano’, que en italiano significa campesino, pero también “hombre de poca cultura y educación”, y “campesino que, aunque enriquecido, quedó descortés”, en su significado español cobra el valor de una persona malvada, que actúa o es capaz de actuar de forma ruin o cruel.

Por otra parte, podemos observar cómo el campo semántico de estos vocablos viene del sustantivo latín “vis”, fuerza, del que también derivan palabras como “vir”, hombre, o “violencia”, fuerza impuesta, y hasta “vida” que no es mera existencia sino fuerza de voluntad, o cómo diría Nietzsche “voluntad de poder”.

Por tanto, el villano, al igual que el bellaco, es una persona que usa fuerza para deliberadamente actuar de manera malvada. De hecho, la palabra italiana “vigliacco” designa a una persona no solamente cobarde, pero también prepotente, que trae un cierto tipo de placer en hacerle daño a otra de manera oculta, sin enfrentarla directamente, traicionándola.

Igualmente, en portugués, “velhaco” es “Quem usa de má-fé para enganar ou prejudicar; traiçoeiro, tratante. Aquele que age sempre com trapaças, patifarias; patife. Sujeito que aparenta ser inocente, mas age com espertezas; finório.”: quien en mala fe se finge inocente para engañar o hacerle daño a otra persona. (https://www.dicio.com.br/velhaco/)

La carga moral de la palabra bellaco

Podemos reflexionar sobre la carga moral que lleva este término y el lenguaje en general. En el artículo “La ética del lenguaje y la moralidad(1980), Fernando Salmerón marca unas mayores distinciones en el examen del lenguaje de la moralidad distinguiendo entre diferentes niveles de este:

El primer nivel del lenguaje moral se puede registrar a partir de las expresiones de satisfacción o disgusto, rechazo o elogio, aparentemente espontáneas que, por su misma índole, no hacen surgir cuestiones de verdad o validez. Tomadas aisladamente y no como partes de una actitud moral, que es por definición un fenómeno complejo, estas expresiones pueden, sin embargo, influir seriamente en los sentimientos y la conducta de otros. (2)

La capacidad de estas palabras de evocar e influenciar constituye la misma esencia del discurso moral. Aunque se pueda opinar que cualquier expresión pueda influenciar la conducta de alguien y entonces cualquier palabra es en sí moral, aquí estamos excluyendo el lenguaje sentimental generado, por ejemplo, de un desacuerdo y nos referimos a unas palabras que juzgan o prescriben determinadas normas morales.

En un segundo nivel del lenguaje de la moralidad, lo que cuenta principalmente no es la mera influencia sobre una conducta, sino la guía. Una expresión que opera como guía de acción ha de presentarse como inteligible en todas sus partes y, por tanto, ha de tener un alcance racional que puede ser discutido en términos de corrección o propiedad. Se ofrece como respuesta a una pregunta de orden práctico y suele presentarse bajo la forma de una prescripción independientemente de su fuerza emotiva. (2)

Mientras que en algunos países hispanohablantes la palabra se usa frecuentemente, en otros su uso resulta más raro y extraño. Por lo general se emplea para descalificar o agredir a una persona. Sin embargo, en algunos países cómo Panamá o Ecuador, según el diccionario Anaya de la Lengua Española, bellaco se utiliza cómo sinónimo de valiente. O aún, se encuentra utilizado para exaltar la astucia o la sagacidad de alguien: “El bellaco detective no tardó en encontrar un cabello de color rojizo justo encima de la cama de la víctima”, “Es un jugador muy hábil y bellaco, al que resulta muy difícil defender”. Una frase muy habitual en el lenguaje coloquial es “mentir como un bellaco”. La misma se utiliza para referirse a que alguien está mintiendo de una forma realmente astuta y sin ni siquiera sentir algo de vergüenza por ello.

En Puerto Rico la palabra se refiere a alguien sexualmente excitado: “Ese hombre siempre anda bellaco en busca de mujeres. Es un enfermo sexual.” 

¿Cómo la palabra dio esta vuelta de significado?

Mi primera hipótesis se fundamenta en que hubo una transportación del significado de “traicionero” de la esfera pública a la de pareja. Se explicaría entonces la atribución de una connotación sexual, por lo que un bellaco es una persona que no puede respetar las obligaciones matrimoniales de fidelidad y traiciona la pareja. Quedaría así la acepción de falta de moral, bajeza, mezquindad, entendida cómo sucumbir a instintos “bajos”, sin tener en cuenta al otro, actuando a su espalda.

Otra posible interpretación es que venga del concepto de “honra”: “define la estima, consideración, respeto, sumisión o la dignidad propia de la persona. Buen criterio, reputación, popularidad y la fama adquirida por medio del mérito, cualidad y virtud. Manifestación de afecto en que se hace por alguien por su propio mérito o cualidad. Pudor, decencia, honestidad o decoro de las mujeres.”

Vemos aquí que lo que constituye el valor y el honor de un hombre es diferente para una mujer. Si un hombre honrado es uno que tiene rectitud moral, que respeta su palabra y sus compromisos, en el caso de una mujer este concepto aplica a la esfera sexual y con el control del cuerpo. La decencia y la castidad son lo que honraban.

Dicho esto, la bellaca sería una mujer sexualmente libre, que no se comporta estrictamente según las normas morales socialmente aceptadas, consideradas como correctas en la comunidad donde vive; entonces enfanga su reputación. El concepto de “decoro” es aplicado de manera diferente a los dos géneros.

Por ejemplo, una mujer que deja a su esposo por otro hombre será juzgada de manera mucho más severa de un hombre que hace lo mismo. En Puerto Rico el adjetivo se usa indistintamente hacia ambos géneros. Sin embargo, cuando se refiere a un hombre puede cobrar la connotación de “fuerte” o “viril”, su significado se extiende y es más aceptado socialmente; mientras que si se dice de una mujer suele ser negativo y es sinónimo de meretriz, prostituta o lasciva.

Bellaqueens: “la superación de una significación unívoca y atada a unas normas sexuales ya obsoletas”

Cuando una mujer usa bellaca atribuido a si misma se viriliza y quiere de alguna manera apoderarse de la pulsión sexual. Por ejemplo, en Puerto Rico existe una banda musical contemporánea llamada “Bellaqueens”, compuesta por un trío de mujeres feministas que usan ropa provocadora y lenguaje explícitamente sexual para, según ellas, reapropiarse de un insulto machista subvirtiendo su significado: se definen al mismo tiempo bellas, sexuales y reinas.

En su libro El género en disputa, Judith Butler reflexiona sobre este asunto en términos de la identidad que se toma forma en el lenguaje:

El lenguaje no es un medio o instrumento exterior en el que pueda introducir un yo y del cual pueda extraer un reflejo de ese yo. El modelo hegeliano de reconocimiento de uno mismo -que ha sido utilizado por Marx, Lukacs y en numerosos discursos liberadores contemporáneos -admite una adecuación eventual entre el «yo» que se enfrenta a su mundo, incluido su lenguaje, como un objeto, y el «yo» que se encuentra como un objeto en ese mundo. Pero la dicotomía sujeto/objeto, que en este caso corresponde a la tradición de la epistemología occidental, determina la misma problematica de la identidad que intenta solventar. (280)

El lenguaje no es, entonces, solo un medio, sino la representación y el resultado de discursos gobernados por normas que conforman la mención inteligible de la identidad. La significación no es un acto fundador porque se permite a través de la repetición. Según Butler:

“al mismo tiempo se esconde y dicta sus reglas precisamente mediante la producción de efectos sustancializadores. En cierto modo, toda significación tiene lugar dentro de la órbita de la obligación de repetir; así pues, la «capacidad de acción» es estar dentro de la posibilidad de cambiar esa repetición. Si las normas que gobiernan la significación no solo limitan, sino que también posibilitan la afirmación de campos diferentes de inteligibilidad cultural, es decir, nuevas alternativas para el género que refutan los códigos rígidos de binarismos jerárquicos, entonces solo puede ser posible una subversión de la identidad en el seno de la práctica de significación repetitiva”

Así que las Bellaqueens desafían el precepto de la significación de bellaco a través de su repetición, pero con una configuración incoherente de su significado original, que lo subvierte y añade una multiplicidad de matices, permitiendo la superación de una significación unívoca y atada a unas normas sexuales ya obsoletas.

Otra subversión del significado de bellaco, fue actuada por el cantante de reggaetón Yaviah, que con su tema “La Máquina” introduce en la jerga juvenil y en el lenguaje común la perífrasis “métele bellaco” para designar el concepto de hacer algo de una manera extraordinaria, enfatizando el sentimiento con el que se cumple una acción. Desde una esfera estrictamente sexual, ‘meterle bellaco’ cobra una significación universal, aplicable a cualquier actividad humana. Por ejemplo, si digo “métele bellaco al baile” estoy incitando a la persona a ponerle ímpetu, al igual puedo deseárselo a alguien que está produciendo una pintura, o cocinando, etc.

¿si le meto bellaco tú me sigues la máquina?
métele bellaco yo te sigo la máquina

estoy hablando claro después no quiero lágrimas

métele bellaco yo te sigo la máquina

métele bellaco ponte a bailar (…)

Vemos por ejemplo que aquí el cantante incita el interlocutor a ponerse a bailar de manera suelta, entusiasmada, asegurándole que él hará lo mismo.

Curiosamente, en la jerga del internet y en particular de las redes sociales, pasó algo similar con la palabra “porn”, que, asociada a actividades que no tienen relación con el mundo de la pornografía, exalta la pasión que se siente hacia ellas.

Por ejemplo, en una página denominada “food porn” se pueden seguir recetas y admirar fotos de platos deliciosos, bajo “word porn” se recogen las mejores citas literarias, en la página “guitar porn” se podrán apreciar modelos de guitarra raros, extraordinariamente costosos o preciados. En Wikipedia se encuentra la siguiente definición del término “food porn”:

The term “food porn” refers to images of food across various social media platforms such as TV, cooking magazine, online blog, mobile apps, websites and social media platforms. The reason why food porn is strongly connecting with popular culture is due to the fact that people are exposed to food in their everyday lives.[11] Food porn is not specific to social media platforms and could also be part of the category on newspaper and online blog. Moreover, food porn is experienced globally. Language barriers that exist culturally can be bypassed by the usage of #foodporn. Food porn is used collectively by the online users and is does not exclude or privilege one food over another.

De la misma manera, el website www.quora.com  nos explica que:

Wordporn refers to indulging oneself in the sensuous beauty of language where words which are extremely ecstasic and beautiful put together can melt your heart, seduce your mind and get you awestruck. It can be used in a general sense as something to describe words that are put together so that they touch our hearts.’ Porn’ here is used as a Metaphor.This word, like the many others is created by social media, used for some days, and then scrapped off. (NP)

La sexualización del lenguaje referido a actividades y/o objetos no-sexuales indica que quien las experimenta, (o solo al mirar fotos) prueba un placer equivalente o que pueda substituir la actividad sexual, pero desatando el significado literal de la palabra, disolviendo el tabú que hay tras de ella.

En Puerto Rico, el mismo concepto es representado de la palabra bellaquera, que designa exactamente una sensación de placer extensible a diversos campos semánticos, como lo del placer que deriva de comer algo bueno o una situación favorable. En la jerga juvenil puertorriqueña es muy común y declinable a una variedad de situaciones.

Por ejemplo: “Las empanadillas de chapín que venden en Picholo son pura bellaquera”, o  “A: ¿ Mira, y fuiste al museo que me habías dicho? B: Sí, la exposición de Dalí estaba bellaca, tenían casi todas las obras”

Así que podemos observar cómo la palabra bellaco no solo asume un significado diferente en Puerto Rico sino que cumple muchas vueltas y se transforma continuamente, adoptando conceptos del mundo del web norteamericano o de las canciones, y es tomada y manipulada por los hablantes de manera que la despojan de su vulgaridad y la convierten en una palabra de uso común.


Bibliografía:

Bergen, John J. “The Semantics of Gender Contrasts in Spanish.” Hispania, Vol. 63, No. 1 (Mar., 1980), pp. 48-57.

Butler, Judith. El género en disputa: el feminismo y la subversión de la identidad. Trad. M. Antonia Muñoz. Paidós, 2007.

Phipps Houck, Helen. “Substantive Address Used between Don Quijote and Sancho Panza.” Hispanic Review, Vol. 5, No. 1 (Jan., 1937), pp. 60-72.

Salmerón, Fernando. “La ética y el lenguaje de la moralidad.” La casa del tiempo, UAM, 1980, pp. 41-45.

Yaviah, “La Máquina” La Mision 2, Fresh Production, 2001. Spotify ed.